lunes, 27 de febrero de 2017

Refugiados sí, esclavos no.



Siempre y cuando un refugiado sea tratado como se merece estoy de acuerdo en que los acojamos. Otra cosa es hacerles venir para quedarnos tranquilos y a los pocos meses abandonarlos, ofrecerles comedores sociales, trabajos de semiesclavitud,  top manta… un país en quiebra económica, con muchos de sus ciudadanos en la más ruin de las desdichas, sin tener nada que ofrecer no debería tomar el pelo a gente tan necesitada, los traemos y luego qué, quien les garantiza una vida digna si el hachazo de la miseria se ensaña entre la población autóctona, desahucios, empleos miserables, sufrimiento al no poder alimentar a sus retoños…  …Esclavitud recompensada con cuatrocientos euros al mes, a quien queremos ayudar con semejante panorama, muchos de nuestros ciudadanos, la mayoría jóvenes, viven en situación de “refugiados” en el resto del mundo porque aquí no tienen ninguna posibilidad. Refugiados sí pero con garantías, no ofreciendo miseria a la miseria, no hacinándolos en albergues ocasionales que acabarán en rancios guetos olvidados por no poderlos sufragar, limosna no es lo que pide un refugiado, lo que pide un refugiado es que el poder bélico se erradique del planeta, que los “golpes de pecho” que se dan los  gobiernos al mismo tiempo que “fabrican” violencia no sea una falacia generalizada que hace imposible la convivencia.
Quiero refugiados, no repoblar mi país de gente indefensa con la que hacer negocio ofreciéndole trabajos miserables al pasar unos meses, quiero refugiados pero ofreciéndoles trabajo con sueldos rentables para vivir sin tener que mendigar, quiero refugiados que puedan volver a su país cuando se estabilice la tranquilidad, no que salgan huyendo cuando se den cuenta que aquí la pobreza es endémica por la gestión que realizan gobiernos arcaicos.

Los cajeros de mi ciudad se llenan por la noche de personas durmiendo, me pregunto cuántos de ellos son refugiados que hemos traído engañados.
Andres Hinarejos
27-02-17

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