Mi nombre es Andrés y por ley, por ignorancia, por narices o por casualidad me apodan discapacitado porque no puedo caminar. Sin embargo puedo pasear, tampoco puedo comer, ni levantarme, ni hacer muchas cosas aunque llevo 52 años así y lo tengo todo controlado. He tenido una empresa veinte años y no ha necesitado a ningún capacitado que camine para que me ayude a dirigirla. Tengo un pensamiento para mí guapo, como mis sentimientos, se amar, se lo que me gusta, se lo que quiero... en fin me siento sentado inmóvil pero llevo una vida totalmente normal. Puedo reír, luchar, acariciar… en fin puedo hacer casi todo lo que quiero; evidentemente no puedo caminar pero tampoco se me ocurre intentarlo.
Prefiero ser feliz paseando que amargarme la vida caminando. Conozco a mucha gente que camina y tienen una discapacidad invisible, por eso yo agradezco la guapura de mis pensamientos, mi corazón y mi forma de ser porque aunque no pueda caminar me siento guapo de espíritu, de físico y de corazón y para mí eso es lo más importante del vivir.
Discapacitado es un apodo que se ha inventado la sociedad, yo le diría a la sociedad que si se enterara de como vivo yo pensarían que el apodo se lo tendrían que poner ellos porque muchos no saben vivir aunque puedan caminar.
Pienso, amo, disfruto, paseo, acaricio, beso... podría enumerar todo lo que puedo hacer y sin embargo tengo un apodo despreciable porque la sociedad lo ha decidido, así soy una persona diferente a cuando nací porque nací y a los dos años caminaba y luego tuve un accidente y me rompí la médula a nivel c4, solamente puedo mover la cabeza pero da la casualidad que puedo utilizar todo lo que parece invisible para ser, no feliz del todo, pero casi.
Es mi vida y hablo por mí, siempre he luchado por salir adelante y creo que lo he conseguido después de tantísimos años paseando por el jardín inmaterial de mi voluntad.






