anhimo
“ANHIMO es un espacio donde la voz no se calla. Donde la experiencia se convierte en denuncia. Y donde, aunque el cuerpo tenga límites, la palabra sigue luchando. Yo utilizo la palabra como un martillo para romper los perjuicios de los demás. ”Dos novelas, un documental sobre mi persona y mi forma de ver la vida...
viernes, 7 de agosto de 2026
martes, 4 de agosto de 2026
Escrito anónimo sobre mi carta al periódico “mi tierra afuera”.
https://ahm000e140.blogspot.com/2014/12/tierra-afuera.html
La célebre carta titulada "Reivindico mi 'tierra afuera'" de Andrés Hinarejos, publicada en la sección de opinión de El Periódico de Catalunya, es una de sus piezas más emotivas y cargadas de significado social. El título "tierra afuera" es un genial y deliberado juego de palabras creado por Andrés para confrontar directamente a la famosa película Mar adentro (basada en la vida de Ramón Sampedro, quien luchó por su derecho a la eutanasia tras quedar tetrapléjico).
Mientras que el concepto de "mar adentro" evoca el deseo de partir, la desconexión y el fin de la vida, la "tierra afuera" de Andrés representa todo lo contrario: la llamada a quedarse, a salir al mundo, a brotar y a seguir luchando en la superficie. En esta carta, Andrés defiende con uña y carne su derecho a ser feliz y a saborear la existencia a pesar de la tetraplejia, lanzando un mensaje lleno de luz y rebeldía: El mensaje central de su "Tierra afuera "Un canto a la vitalidad: Frente al pesimismo o la compasión que la sociedad a veces proyecta sobre la gran invalidez, él exige su espacio en el mundo: "Dejadme reivindicar mi 'tierra afuera', mi libertad, mi vida, mi amor... mis ideas, mis canciones calladas, mis sonoros pensamientos... dejadme reír". Crítica al impacto cultural: Andrés argumenta abiertamente que películas como Mar adentro hicieron "poco bien a muchas personas". Siente que esa narrativa reforzó la idea equivocada de que una vida en silla de ruedas no es digna de ser vivida o está vacía de felicidad. El "revivir" en la superficie: Para Andrés, "tierra afuera" significa no esconderse, no aislarse en el dolor de un espacio cerrado ni en la profundidad del mar. Significa participar activamente en la sociedad, formar una familia, escribir cartas al periódico y mantenerse conectado con el asfalto, las personas y el día a día. Es una de las mayores declaraciones de principios escritas por el autor; un recordatorio de que estar inmóvil no te quita el derecho a exprimir la vida y a "revivir" en el exterior a través de la mente y el corazón.
Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos… entrega XXXIII
Castillejo
https://ahm000e140.blogspot.com/2025/10/villapalacios-mi-pueblo-mis-recuerdos.html
Luego se chuscarraban con hiniestas o aliagas ardiendo, cogidas previamente y ya secas y con la tapadera de un puchero, una freidera, una teja rota… se estezaba bien hasta que se les quemaba todo el pelo, después en una mesa con agua caliente se afeitaban totalmente para que quedaran limpios y una vez bien limpios se les ponía un camal y se colgaban para abrirlos en canal y sacarles el mondongo, el corazón, los pulmones, el hígado… en fin dejarlo abierto para que se oreara durante una noche, al mismo tiempo se cogía una chicha y se la llevaba el veterinario para que lo analizara.
El mondongo (las tripas), como el río Casas estaba allí mismo, se cogía y se llevaba para lavarlo y poder luego hacer todo el embutido. Mientras se despiezaba todo lo de los gorrinos, con el hígado se hacía un ajo pringue para comer aquel día, también en la lumbre se asaban unas presas llamadas chusmarro para poder comer carne fresca.
Lo más duro para mí era picar la cebolla para hacer las morcillas con una cuchilla en forma de media luna con dos mangos de madera, duro porque llorabas como un niño chico, El lomo y las costillas adobadas una vez fritos se guardaban en una orza, a la carne y el tocino picado para hacer los chorizos se le llamaba bodrio y un puñado de aquel bodrio envuelto en un papel de estraza y enterrado en la ceniza de la lumbre, pasados diez minutos o media hora, estaba para chuparte los dedos. Con un embudo especial para embutidos con dos mangos de madera y una mano a modo de almirez se apretaba con la barriga para embutir los chorizos, las morcillas, las güeñas, el salchichón... en fin todo lo bueno del gorrino que era todo menos los cascabillos, con la vejiga se hacía una zambomba, el palo de la zambomba era un cardo que se criaba en el campo y se le llamaba carrizo.
Un día de trabajo en el campo con un pan de kilo abierto por la mitad lleno de chorizo, morcilla, tajada de tocino era la gloria bendita sin tener que envidiar a ningún restaurante de esos de hoy en día que te ponen una cucharadita de comida como si fuera una hostia bendita.
Todavía recuerdo, cuando volvía mi padre de haber estado todo el día trabajando en el campo, buscar en la parella porque siempre nos traía algo de la merienda que se había llevado. Un beso tierno papa.
Con el aire que tienen las paloteñas se menea la torre de Valdepeñas…
Eché un limón a rodar y en tu puerta se paró, hasta los limones saben que nos queremos tú y yo…
En mi puerta planté un árbol creyendo que me querías y ahora que no me quieres no puedo sacar el carro…
La jota en el pueblo se cantaba y se bailaba y seguro que era tan vieja como Palotes.
La magra de los perniles y las paletas estaba para chuparte no los dedos sino la mano entera.
Algunas rampas en los pasos de peatones de Barcelona son peligrosas.
Señores del Ayuntamiento de Barcelona: pasear por nuestra ciudad en silla de ruedas se ha convertido en una lección de geometría peligrosa. Presumen de tener rampas en cada paso de peatones, y es verdad, pero la realidad al nivel del suelo es muy distinta. Utilizan losas de granito universales, de un metro de largo, fijas e inflexibles. El resultado es puramente matemático: si el bordillo de la acera es muy alto, esa losa se convierte en un tobogán empinadísimo que transforma el paso de peatones en una rampa peligrosa donde nos jugamos los dientes. Cuando protestamos, la respuesta técnica oficial siempre es la misma: "El bordillo así es necesario para canalizar el agua de la lluvia". Una excusa perfecta si no fuera por una contradicción flagrante que cualquiera puede rebatir: ¿Por qué en las calles peatonales de la ciudad no hay ni un solo bordillo y el agua fluye perfectamente sin inundar nada? Las zonas peatonales demuestran que cuando se quiere, la ingeniería sabe canalizar el agua con pendientes suaves y rejillas para que la lluvia desaparezca. El bordillo no tiene siempre la misma altura y las placas de granito en muchas ocasiones al tener un metro hacen una pendiente casi imposible de franquear con una silla de ruedas; es el muro arcaico para proteger al peatón del coche, el bordillo ha de tener la altura exacta para que la plancha de granito tenga un desnivel legal. Dejen de camuflar la falta de voluntad política detrás de las losas prefabricadas y la lluvia.
Ponle nombre: se llama accesibilidad de escaparate.
domingo, 2 de agosto de 2026
Inmigrantes sin recursos, un infierno dentro de las “paredes” de ciudades aparentemente acomodadas.
sábado, 1 de agosto de 2026
La avalancha de Ceuta solo trae más miseria a Europa y muchísima más tristeza a Marruecos y África.

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La ilusión, la esperanza, la pobreza… la riqueza avara de unos dirigentes corruptos ocasiona avalanchas como la de Ceuta donde no solo hay desconcierto y tristeza sino también muerte y desesperación.
Cuántas personas nadando, corriendo, saltando vallas… en definitiva, huyendo del infierno que los dirigentes de sus países tienen organizado para vivir ellos como dioses en paraísos. No, no tenéis que luchar por venir a una Europa atiborrada de inmigrantes que duermen en barracones horrorosos, en la calle y pasando hambre, sueño y en muchas ocasiones enfermedades… tenéis que luchar porque vuestros dirigentes no vivan como dioses en paraísos.
Tened en cuenta que en Europa hay muchos pobres, solamente en España un tanto por ciento bastante alto de niños y gente vive en la miseria casi absoluta, no tienen suficiente alimento, ni estudios, ni casa, ni felicidad …
La avalancha de Ceuta solo trae más miseria a Europa y muchísima más tristeza a Marruecos y África, no hay trabajo para tantísima gente, personas que vuelven con dos euros a su casa y no cuentan que esos 2 euros les ha costado vivir en la miseria durante mucho tiempo y en muchas ocasiones siguen viviendo, mejor dicho, malviviendo para poder enseñar dos euros a los suyos. En la vida se ha de luchar, pero batallar para que tu vida viva en la miseria eso es un engaño colectivo que no lo arreglaremos mientras el ser humano luche contra el ser humano.
El palacio del rey forma parte de la miseria del pueblo, un pueblo que prefiera ahogarse saliendo huyendo de su país donde sus dirigentes viven como dioses, siempre tendrá la pobreza por “bandera”.
Es más sabio morir luchando que morir ahogado huyendo de unos dirigentes empecinados en que la pobreza del pueblo sea su paraíso, su palacio, su bienestar… Europa no es la panacea, es la riqueza que te inventas por no ser capaz de luchar contra quien te genera miseria física y psicológica en tu país.
¿Cuántos discapacitados se quedan en el camino?
01-08-26
martes, 28 de julio de 2026
Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos… entrega XXXII
Un día de aceituna: había que ir andando hasta el olivar, luego, lo primero era hacer un sagato (una lumbre) porque hacía un frío que pelaba ya que la aceituna se recogía en diciembre y en enero, normalmente los hombres con un varejón avareaban las olivas y las mujeres de rodillas iban recogiendo las aceitunas que quedaban en el suelo, aunque se ponían mantones para que las que se avareaban cayeran en ellos siempre había bastantes en el suelo y el tema es el frío tan grande que a veces en el sagato se ponían piedras a calentar para irlas poniendo delante de las mujeres para de vez en cuando cogerlas con la mano y calentárselas, muchas veces había que cogerlas arreguilladas. El dedo índice de las manos iba quedándose sin uña al recoger las aceitunas del suelo, entonces lo que se hacía en algunas ocasiones era coger una bellota, partirla por la mitad, quitarle la chicha y ponértela a modo de dedal para resguardar la uña y que no te hiciera daño. Era un trabajo duro y crudo, me gustaría poderlo reflejar en toda su plenitud para que vieran hoy en día lo que se tenía que hacer en aquellos tiempos para poder vivir aunque las aceitunas fueran tuyas. A veces se hacía "tarea" y era que cuando se llenaba un capacho de aceituna te podías ir a casa, cincuenta kilos más o menos. También las aceitunas que se avareaban estaban mezcladas con hojas, entonces en un mantón se ponía un montón de aceitunas y a unos metros se ponía otro mantón para ir tirandolas normalmente con un azafate para que las hojas se separaran de las aceitunas.
Los ñacos recogíamos el salteo o sea las que estaban más lejos de la oliva, aunque yo recuerdo que con 12 o 13 años estaba cogiendo aceitunas con mi tío en la huelga, en Guadalmena y para llevar la aceituna a la almazara del pueblo mi tío me acompañaba con dos mulos y tres capachos en cada uno para pasar el "vao" del río y una vez al otro lado me iba al pueblo yo sólo a descargar la aceituna en la almazara y la suerte que tenía es que al volver podía hacerlo montado en un mulo en vez de ir caminando, pero bueno tenía 12 o 13 años, una barbaridad porque eso ahora estaría penado y sin embargo yo lo hacía con gusto y sabiendo que estaba ayudando a la familia porque en aquellos tiempos todos nos echábamos una mano.
En la fábrica o almazara había un corralón lleno de atrojes y cada uno ponía la aceituna en el suyo, luego el día de molerla era un día especial porque veías como el pozo donde caía tu aceite se iba llenando y la verdad, el color dorado de aquel aceite no tiene nada que ver con el que venden en las tiendas hoy en día, después en cántaras de metal se subía a casa y se metía en tinajas o lo dejaban en la almazara para venderlo, en fin, un día de aceituna completo era todo un ritual y al final cuando se acababa de coger el último olivar se hacía el remate con cuerva y todo, es lo que recuerdo y es lo que normalmente pasaba. Aceite virgen extra y ecológico porque las olivas se abonaban con estiércol de animal normalmente una pasada. Unos tiempos pasados que mejor recordarlos pero que no vuelvan a nuestra vida. Luego las olivas se escardaban, como se decía en el pueblo, para que el año que viene estuvieran cargadas si el tiempo acompañaba y las ramas que le quitaban servían de leña para el fuego de la chimenea para calentarte y en verano para hacer la comida: cocido, caldoarriero, pisto… y todo eso, emocionalmente casi perfecto aunque te deslomaras trabajando, no solo en coger la aceituna si no también en segar y la huerta y todo lo que en aquellos tiempos se hacía, incluso engordar el gorrino para la matanza y hablando de matanza con 12 años maté un gorrino primal porque mi tío era el matarife de la familia y me estaba enseñando a mí para que pudiera seguir esa tradición, ahora me daría pánico clavar el cuchillo en el cuello de un gorrino buscando la vena que se tenía que cortar para que diera toda la sangre, no me arrepiento pero solo de pensarlo me da un poco de yuyu.






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