viernes, 11 de septiembre de 2026

Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos… entrega XXXVIII

https://ahm000e140.blogspot.com/2025/10/villapalacios-mi-pueblo-mis-recuerdos.html

                                                                                                       Barcelona

Se había acabado el colegio, se estaba acabando la niñez y con eso se estaba acabando todo: el apio, las bolas, las chapas, el zompo, los culos… empezó a ser un tiempo en el que éramos demasiado grandes para trabajar desde pequeños, no había solución, la única era dejar el pueblo, los campos, la naturaleza, los amigos… en fin todo lo amado, “mamado” y marchar a una ciudad donde poder trabajar porque en aquellos tiempos con catorce años se podía trabajar asegurado legalmente. Otro planeta.

Ni barranco judío, ni la moratilla, ni los puntales, ni mata cenillas, ni la huerta, ni la fuente ormiguel, el cortijo… en fin aprender a vivir diferente, una vida llena de casas, de asfalto, de coches, nuevos amigos… todo porque mi pueblo me había echado con cariño pero me había echado porque era imposible seguir en él sin que hubiera posibilidad de seguir.

Hasta los catorce años fui feliz, muy feliz, mis primas, mi primo, mis tíos, mis tías, mi abuela... todo era genial y yo una personita capaz de asimilar todo lo que iba pasando con cariño y sobre todo sintiéndome querido.

Te puedo decir que fue tan grande mi niñez con tanta gente querida a mi alrededor que mi pueblo, mis recuerdos y Villapalacios los tendré en mi memoria mientras mis neuronas sean capaces de recordar todo aquello. Vivir en un pueblo 14 años, quiero que quede claro que un pueblo donde toda la gente se conoce y se respeta, es el placer más apreciable que un ser humano, en este caso un niño, puede tener.

La sociedad es libre pero tiene un horario rígido y esa rigidez hace que la libertad se convierta en muchas ocasiones en esclavitud. 

Aquí se acaba un sueño real que perdurará en mi pensamiento mientras no confunda el amor con el dinero, el oropel con la naturaleza y la libertad con la rigidez de un horario impuesto.


El disfrute de reciclar.





 






















lunes, 7 de septiembre de 2026

Lloré mi herida.

 


 

Lloré mi herida tanto que mis lágrimas construyeron una coraza impenetrable. Ahora pasado el tiempo de aquella herida mi vida ha sido dura por la secuela de la misma pero al mismo tiempo he caminado por el borde de un precipicio extremadamente alucinante, un acantilado escarpado que tengo que escalar cada día sin vía primaria, una vida fuertemente vivida a pesar de la debilidad que aquella herida me propinó. Una pasarela donde la gente con una herida como la mía sobra: la sociedad.

Una jungla repleta de alimañas en la que has de competir sin armas físicas se ha de competir con psicología, resistencia, aguante, fortaleza… Estuve en la orilla del cadalso, ahora muchísimos años después, miro hacia atrás y con entusiasmo creo que el jardín con sus espinas es una vida regularizada en la tierra, he sido capaz de sobrellevarla como cualquier otra persona que camine, que mueva las manos y todo lo demás, vivo frente al mar en un sitio privilegiado, quizá por eso, la pregunta de alguna gente.

¿Vendes droga para poder vivir aquí? No, no vendo droga, pero al no poder moverme físicamente pienso la forma de acariciar la vida lo mejor posible, no me gasto un dineral en el bar y bueno muchas más cosas ridículas que la gente compra sin poder.

Mucha gente piensa pobrecico porque no puedo caminar y yo pienso que mucha gente es pobrecica porque aunque camine no sabe vivir.

No tengo nada en contra de nadie pero es que cada día tengo algún encontronazo por no dejarme tratar como un inválido, se que para una persona “normal”  es difícil que a mí me vea como una persona “normal”, pero sí, sociedad, soy una persona normal que no camina, no da la mano y no puede comer solo… por todo lo demás soy una persona normal.

No necesito pobrecicos que me consuelen, lloré mi herida tanto que se consolidó para poder disfrutar de una vida digna y sobre todo, la fortaleza de querer vivir y querer vivir con dignidad.

En esta vida nos necesitamos todos, yo necesitare más que tú, pero tú también necesitas, mi persona será menos esbelta pero mi mente no está dispuesta a que la atropelles, porque ella es tan alta, esbelta y guapa como tu mente.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Leo entre pensamientos


 

Frente al mar cada mañana el cielo cambia de color, vivo frente al mar, lo miro cambiar de traje, azul cuando el día respira, gris si se encrespa el paisaje. Soy uno más en la mesa, mi hijo, mi compañera y yo, una casa llena de nombres, un corazón que no se rindió. Hubo quien quiso encerrarme entre paredes sin calor como si una vida distinta fuera una vida sin valor pero leo entre pensamientos, leo lo que nadie ve, las paredes del universo nos rodean también, no soy más, tampoco menos, soy quien aprende a escoger el sabor sencillo del día la manera de volver a querer. Dicen que basta una visita pera verme vivo y marcharse después, como si el cuerpo guardara lo que la mente dejó de leer, una sociedad con miedo, con prisa por clasificar prefiere una puerta cerrada antes que aprender a cuidar pero una persona no cabe por completo en una habitación, ni se mide por sus músculos, ni termina en una decisión. Porque leo entre pensamientos leo lo que nadie ve, las paredes del universo nos rodean también, no soy más, tampoco menos, soy quien aprende a escoger el sabor sencillo del día, la manera de volver a querer. No necesito mover un músculo para trabajar y crear, para reírme con mi hijo, para dejarme acompañar... La libertad no siempre hace ruido ni camina con los pies, puede vivir en una mirada, en una voz... en un aquí estoy otra vez, leo entre pensamientos como quien mira el piélago al amanecer, encuentro matices en la tormenta, encuentro motivos para permanecer. No soy más, tampoco menos, soy una persona corriente también que aprovecha el placer de estar vivo para ser lo más feliz que pueda ser.

 Frente al mar,  junto a los míos las paredes dejan de pesar si el universo es nuestra casa que nadie nos quite el hogar.

A. Hinarejos


miércoles, 2 de septiembre de 2026

Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos… entrega XXXVII










https://ahm000e140.blogspot.com/2025/10/villapalacios-mi-pueblo-mis-recuerdos.html

Algunas cosas curiosas: las sillas se enguitaban con vencejos hechos de esparto machacado, la pleita para hacer capachos para la aceituna, serones, espuertas, sarrietas… se hacía con esparto crudo, era todo un arte hacer pleita, no todo el mundo sabía.

De la aceituna, además de hacer aceite y chispe, salía un líquido tóxico que se llamaba jamila y se echaba al caz para que se fuera al río, ahora con el tema ecológico y para que todo sea más sano y limpio hay una balsas especiales para depositarla. 

A los ñacos cuando no habían bastantes sillas nos decían "sentaros en el puño y estáis a 4 dedos del suelo". Era otra forma de educar porque quien tenía que utilizar la silla cuando no habían suficientes para todos era la gente mayor y los ñacos no rechistábamos.

Hubo un año tan húmedo, no sé si fue 1962 o 1961, que en todos los humedales del término municipal de Villapalacios el espliego crecía como si fuera la alfalfa, tanto que al lado de la venta de Noguera pusieron un alambique para hacer esencia del mismo, todo el pueblo se volcó en ir a coger espliego y llevarlo a la empresa que montó aquel sistema y  sacarse unas perras para vivir. Yo también fui a buscar espliego para venderlo, recuerdo que aún siendo un niño me impresionaba ver las cinas de esa planta que se montaban para luego pasarlo por el alambique y hacer colonia.

 En los archivos del Ayuntamiento seguro que quedó impreso este detalle del espliego. Todos los que  tengan mi edad o similar seguro que se acuerdan.

Todo pintaba claro para que Villapalacios se fuera quedando sin habitantes porque los ñacos y las ñacas íbamos creciendo y no había posibilidad de trabajar porque lo que se cultivaba en el término no era suficiente para tanta gente y como era de recibo muchos padres y madres decidieron emigrar a Barcelona. Valencia, las Baleares…

 El colegio obligatorio se había acabado o sea que la única opción era que tus padres te metieran en el seminario para ser cura, ser rico, o hacer el vago. 

Algunos ayudábamos en los trabajos de la familia, yo iba con mi padre a desmamonar que era quitarle los mamones a las olivas, o sea los tallos que  echaban en el tronco, también había que  cavarlas que era remover la tierra donde no llegaba el arado para quitarle la hierba que nacía, también ayudaba a plantar la hortaliza: los pimientos, los tomates, las cebollas, los pepinos… Una vez nacidos y crecidos se tenía que escabillar, que era mover la tierra y quitarle la hierba que nacía entre las matas. Una cosa curiosa era que cuando las cebollas se hacían grandes se tenían que pisar para que engordaran el máximo posible, curioso lo de pisarlas, a los tomates se les ponía en el surco, la parte honda del machón, támaras para que cuando echaran tomates no tocaran en el suelo y se pudieran, también una cosa curiosa.


Politica de Patanes Letra: Andes Hinarejos




He estado todos los fines de semana de agosto en la cama porque la entidad que se ha comprometido a realizar dicho trabajo o no puede, o los profesionales que tiene no han sabido buscar un trabajador para poder realizar el trabajo de asistente personal que necesito.

Esto lo quiero ligar con los jóvenes que vienen desde África y del resto del planeta, hace años que colaboro en charlas con inmigrantes del Casal del Raval porque hacen un curso para poder trabajar como asistentes personales de personas dependientes. Es vergonzoso que al mismo tiempo no puedan ejercer del trabajo que han aprendido porque la legislación no permite que lo hagan sin papeles, en fin, ellos buscándose la vida con subvenciones y mal viviendo y sin embargo las personas dependientes que podíamos contratarlos nos tenemos que quedar en la cama por falta de asistentes, o pagar en negro, es inverosímil que una serie de personas no puedan trabajar por una ley mal parida y sin embargo se les subvenciona todo para poder sobrevivir.

Una política de patanes, no de profesionales. Y al menos para mí y algún usuario más una entidad (al menos este mes de agosto) con muchas deficiencias intolerables.

Está claro que el reparto de legisladores funciona como una tómbola no hace leyes el mas cualificado sino el que le toca la bola. Una Ley que reparte jóvenes para mal vivir y que no les permite trabajar es un engaño colectivo no solo para ellos sino para todo el país.

Estamos quietos en un tiempo equivocado ni dejamos vivir ni vivimos. El pueblo debe obligar a los políticos a que legislen con sentido común y no como   parece que lo hacen ahora buscando notoriedad.

Los inmigrantes necesitan trabajo, no cuidados de cuna que es lo que le ofrece la ley española y así todos viviríamos mejor.

Se cubre parte de la asistencia pero no se ofrecen asistentes, esto es doble marginación unos durmiendo en la calle y otros sin poder levantarse. 

Nuestro mundo. El desconocido y humillado.

martes, 1 de septiembre de 2026

Desde mi casa.


 El otro día vi el eclipse solar desde mi casa, desde mi casa también veo cada día el mar, el cielo y hoy me he dado cuenta que aunque sea una cosa artificial, es tan inmensa que desde mi casa también la veo y curiosamente no me había dado cuenta y como me asombra que una cosa hecha por el hombre sea tan exuberante  he cogido y le he hecho una fotografía, es tan solo eso, una foto, pero sale por encima de todas las casas que tengo delante de la mía y yo no me había dado cuenta de que desde mi casa pudiera ver esa cosa artificial pero inmensa como la naturaleza, desde el comedor de mi morada.
Lleva más de cien años creciendo y hoy he visto que la hermosura de su crecimiento ha llegado a mi vista, desde mi casa, porque el que decidió levantarla también decidió que tuviera esa altura y que justo es la que desde mi casa puedo contemplar.
Ese trozo artificial hecho por el hombre me ha impresionado y me ha puesto a pensar si una cosa pequeñita desde mi casa puede hacer funcionar mi pensamiento tanto como una cosa tan inmensa como el mar, como la rareza de un eclipse, o el infinito del cielo y aunque sea estática y permanente… cuando viene algún amigo por primera vez a mi casa le digo "mira lo que tengo el gusto de ver desde aquí" y se la enseño.
Está allí quieta, sólida, permanente y yo de vez en cuando la miro y pienso... Ha crecido tanto que desde el comedor de mi casa puedo ver una cosa pequeña que me hace pensar que el hombre hace muchas cosas mal pero aquí y en esta ocasión creo que no se ha equivocado y ha hecho algo impresionante que puede competir con la naturaleza o mejor dicho con lo natural con y yo puedo verlo desde mi casa aunque solo sea la cúspide dividida en cinco torres.
01-09--26