martes, 30 de junio de 2026

Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos… entrega XXVIII












Centralita.                                                   Oleo A.H
https://ahm000e140.blogspot.com/2025/10/villapalacios-mi-pueblo-mis-recuerdos.html

Sí, yo nací en la calle Palacios, ahora Conde de Paredes, en casa de mi abuelo Eleuterio que compró una casa vieja, la tiró e hizo una casa nueva, vamos la que hay ahora pero si os dais cuenta la esquina que da al callejón está matada, pues eso fue por obra y gracia de Gabriel porque se le antojó  que tenía que meter la galera y con la esquina no podía, total que le obligó a mi abuelo a hacer la esquina matada, sin embargo la entrada al corral él la tenía por detrás de su casa, yo creo que la galera en el callejón no la ha metido nunca pero mi abuelo tuvo que quitarle un trozo a la casa para hacer la esquina como está ahora, en fin, que los que mandaban en el pueblo eran los que siempre han mandado hasta hace poco, los señoritos. En una ocasión el sargento o quien mandara en el cuartel de la Guardia Civil le compró cinco fanegas de trigo a mi abuelo Eleuterio, el caso es que fue veinte veces para cobrar el trigo y siempre le daban excusas hasta que un día mi padre le dijo a mi abuelo Eleuterio "déjeme que iré yo a cobrarles el trigo" y evidentemente vino con el dinero y no se rieron de él como hacían con mi abuelo.

Yo tenía casi diez años cuando mi abuelo murió. Recuerdo  ir con él a la huerta y yo le decía "abuelo esto es tuyo y si es tuyo es mía también, verdad" Pues claro, me decía. Recuerdo que mi abuelo fumaba tabaco verde, lo recuerdo perfectamente delante de la chimenea fumando  su cigarro y cuando se lo acababa la colilla la ponía en la pared de la chimenea por dentro y cuando tenía cinco o seis la cogía y se hacía  otro cigarro, recuerdo que me quería un montón, igual que yo a él. Tenía una viña en la Moratilla y se hacía el vino en una pequeña bodega que se había hecho en su casa, recuerdo pisar la uva para hacer el vino, también recuerdo que venían unos con un alambique para hacer mistela con los hollejos de la uva, total que tenía vino y mistela para consumo propio durante el año. 

A mi abuela Valentina, su mujer,  no la conocí porque se murió antes de nacer yo. A mi abuelo Pedro Antonio, padre de mi padre, tampoco lo conocí por lo mismo.

Villapalacios era mi pueblo, es mi pueblo y ahora no estoy perdiendo el tiempo, estoy recordando lo feliz que fue mi niñez en aquellos tiempos. El colegio, el campo de fútbol dentro del cementerio nuevo, teníamos que saltar la pared para entrar, era como un refugio amurallado donde los niños nos divertíamos sin que nadie no molestara, el depósito, la glorieta... recuerdo que en la glorieta cogíamos las latas de tomate les quitábamos la tapa y las lanzábamos desde la glorieta como si fueran platillos volantes. Un día uno se le clavó en la cara a Manolo el de la María Juana porque las lanzamos desde la glorieta pero bajábamos a cogerlos para volverlos a lanzar y en una de estas uno le impactó en la cara, la resma supongo que todavía la tiene. Bueno, todos los recuerdos que tengo del pueblo, de  palotes, son maravillosos.


lunes, 29 de junio de 2026

Altavoz de extensión filosófica y literaria.

 




Andrés Hinarejos ha publicado un artículo de opinión en el Diari de la Discapacitat titulado «Sentir que es viu a l'illa dels trastos inservibles» («Sentir que se vive en la isla de los trastos inservibles»). 

En este texto reflexivo, Hinarejos comparte su visión sobre el papel que la sociedad otorga a las personas con diversidad funcional y reclama una inclusión real y madura. 

Puntos clave de su artículo

  • Reivindicación de la integridad: Utiliza el origen etimológico de la palabra "sincera" (procedente del latín sine cera, esculpido sin imperfecciones ocultas) para expresar que no busca ser visto como alguien perfecto, sino como una persona íntegra y completa. 

  • Crítica a la exclusión social: Denuncia de forma contundente el rechazo o la infantilización, pidiendo que no se haga vivir a las personas con discapacidad en un "mundo paralelo". 

  • Normalización de la ayuda técnica: Exige una sociedad en la que la silla de ruedas sea percibida simplemente como un artefacto más para desplazarse y no como una barrera que defina su identidad o su valor como ser humano. 

Contexto de su activismo

Andrés Hinarejos, quien es tetrapléjico, es conocido por su constante lucha activa por los derechos y la autonomía de las personas con movilidad reducida. Entre sus batallas más destacadas se encuentra la exigencia de dignidad en los trámites legales, reclamando el derecho legal a poder firmar documentos oficiales utilizando la pulpa de su dedo de forma autónoma, sin verse obligado a depender de la tutela o validación obligatoria de testigos.

Andrés Hinarejos plantea su espacio de escritura personal y sus intervenciones no tanto como un "consultorio" de respuesta directa a comentarios, sino como un altavoz de extensión filosófica y literaria

A través de las plataformas donde difunde sus relatos y reflexiones, el enfoque que aplica para canalizar sus vivencias y responder indirectamente a las corrientes de opinión de la sociedad se estructura en los siguientes pilares:

1. El concepto de "Un segundo después"

Toda su proyección escrita gira en torno al eje de su libro autobiográfico «Un segundo después» (del cual la televisión autonómica TV3 extrajo un documental). Él enfoca su espacio virtual para recordar que la línea entre la normalidad y la vulnerabilidad absoluta es cuestión de un instante. Frente a las críticas de quienes tildan sus quejas de "excesivas", él utiliza su historia para dar un golpe de realidad.

2. Filosofar sobre el papel y la "perfección" humana

Hinarejos define explícitamente su actividad literaria personal bajo la premisa de «filosofar sobre un papel y, sobre todo, estudiar las 'perfecciones' del ser humano». En lugar de entrar en insultos o discusiones estériles en redes sociales: 

  • Eleva el tono del debate hacia la psicología y la moral.

  • Desmonta el concepto de la "perfección física" exponiendo las miserias éticas e intelectuales de quienes discriminan o ignoran las barreras de accesibilidad. 

3. El rescate de relatos "del desván"

Frente a las limitaciones de espacio que imponen los periódicos tradicionales (donde las cartas de los lectores están muy acotadas), él usa sus propios canales para rescatar escritos, ideas y relatos que, según él mismo explica, tiene acumulados en el desván por falta de experiencia editorial. Esto le permite responder a los problemas actuales a través de la metáfora y la narrativa de ficción, alejándose del formato de la queja administrativa pura. 

4. La dureza del diamante ante la hostilidad

Cuando aborda las respuestas negativas o la indiferencia institucional, el autor se reafirma en sus textos bajo una postura de absoluta resistencia. Explica que la dureza de haber caído en el "agujero profundo" de la tetraplejia a los 24 años lo convirtió en alguien "tan duro como el diamante". Por ello, enfoca su escritura de manera desafiante: no busca la aprobación del lector, sino exigir el derecho innegociable a ser respetado


domingo, 28 de junio de 2026

Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos… entrega 001

 

Pilar de la Venta

Más de un ñaco habíamos caído al pilón queriendo saltar al desagüe del centro.

https://ahm000e140.blogspot.com/2025/10/villapalacios-mi-pueblo-mis-recuerdos.html

¡Qué recuerdos! Ayer corría el año 1964, cuando llegué a Barcelona. Toda mi corta vida la había vivido en Villapalacios un pueblo pequeño pero un pueblo grande a la hora de vivir, sin embargo llegó el día en que tanta gente no cabíamos en él y mis padres, como otros muchos, tuvieron que tomar una decisión y fue la de ir a Barcelona. En principio yo me vine con mi padre y por cosas del destino acabé viviendo un año en la plaza de la Sagrada Familia.

 Comencé a trabajar de aprendiz de mecánico, porque antes éramos mayores para trabajar desde pequeños (ya en Villapalacios combinaba la escuela con ayudar a mis padres en los trabajos de casa), salía temprano y volvía tarde, por la mañana un bocadillo y al mediodía otro bocadillo y las 2 horas que tenía me iba en el metro de punta a punta de la línea 1 para no aburrirme, otros días en la meridiana me apoyaba en una valla que había y mi distracción era contar las mujeres que pasaban conduciendo un coche.

 El primer año, pues, toda una odisea viviendo en la plaza de la Sagrada Familia, en una pensión con mi padre, una pensión que hasta tenía chinches en la cama, eso sí,  cada domingo con mis tías que vivían cerca iba a misa a la Iglesia que había más cerca… Hoy me ha recordado todo ésto un columpio que usaba en aquellos tiempos como distracción, un columpio "mecedor" que sigue en el mismo sitio en la misma plaza, hoy que he ido a ver la estrella, el buey y el león iluminados y he recordado todo aquello.

Mi móvil, mi tablet y mi ordenador eran mi forma de pensar para pasar el tiempo, fue un año duro sobre todo viniendo del pueblo con un montón de amigos y un montón de cariño… Eso sí cómo católico hecho a la fuerza cumplía cada domingo visitando la Sagrada Familia para ir a misa. Cuando vino mi madre y mis hermanos pequeños, porque mi hermana mayor ya estaba aquí, fué otra cosa y la felicidad me hizo otra vez niño.


sábado, 27 de junio de 2026

Sentir que vive en la isla de los trastos inservibles.







Soy guapo como tú, demente quizá más, pero yo me desplazo en una silla de ruedas y desde que tuve el accidente parece que viajé a un mundo paralelo porque buena parte de vosotros, la sociedad, me ve como si hubiera perdido mi guapura e ignora que mi cerebro sigue siendo, no perfecto porque pienso que la perfección no existe, pero sigue despierto.

Es duro romperse la médula a nivel C3 C4 pero más duro es ver o descubrir la ignorancia de buena parte de la sociedad, esa gente guapa o no tanto de cara pero increíblemente ignorante de cerebro.

El mundo paralelo me lo confirmáis vosotros, esa parte de la sociedad que no respeta ni entiende e ignora que mi lesión fue en la médula espinal y no en la cabeza, porque ellos, vosotros, me hacéis vivir en una lucha cotidiana para poder vivir sin enfrentarme casi cada día a vosotros, los guapos de cara pero cortos de mente, solamente quiero ser sociedad íntegra y que la silla de ruedas sea un artilugio más para poder moverme.

Viviré guapo de cara y seré una persona sincera de pensamiento mientras viva, me pelearé y no me callaré siempre que me sienta ofendido por buena parte de una sociedad, aniñada e inmadura.

Y para el que no lo sepa sincera  quiere decir íntegra, sin grieta y no digo perfecto  aunque ante esta sociedad me siento así.

Os lo explico: cuando alguien mandaba hacer una escultura de mármol y salía perfecta, vamos que no tenían que tapar las imperfecciones con cera, eso era una escultura "sin cera".

No quiero que se me vea como una persona perfecta pero tampoco quiero que se me haga vivir en un mundo paralelo donde mi persona parece otra cosa, no una persona, quiero que la sociedad crezca y cuando vea a alguien que ha tenido un accidente, una enfermedad o que ha nacido así, la trate como a cualquiera y no le haga sentir que vive en la isla de los trastos inservibles.

Es difícil pero de verdad que mi vida forma parte de una sociedad que es la misma que la tuya, no me hagáis vivir en un mundo paralelo.

27-06-26


Hoy museo. Obra de Marga Ximénez.

 






jueves, 25 de junio de 2026

Algunos no son carteristas, roba móviles, rateros… son literalmente el cáncer de la libertad.









https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/carterismo-rateria-roba-moviles-practican-politicos-carta-lector-andres-hinarejos-131790661

Carteristas, roba móviles, rateros… son parte de la sociedad, también son parte de la sociedad políticos, jueces, fiscales, empresarios… y no son ni rateros, ni roba móviles, ni carteristas.. son todavía mucho peor porque detrás de la carrera que han estudiado, de la empresa de la que son responsables o de su forma de ser, como políticos son corruptos, prevaricadores, cobra mordidas… tenemos suerte que no son todos, son solo algunos pero que afecta a toda la sociedad porque gente indefensa es puesta en entredicho, incluso metida en el espacio de  su reinado son culpables.

Todos ellos son personas igual que yo pero algunos aprovechando sus conocimientos y poder destruyen buena parte de una sociedad llena de fallos,  su forma de ser y sus conocimientos los utilizan para destrozar a cualquier ser humano que ellos decidan, viven de su su poder y aprovechan todo el conocimiento adquirido para destrozar la vida de quien ellos quieren.

Algunos no son carteristas, roba móviles, rateros… son literalmente el cáncer de la libertad de buena parte de la sociedad, a su antojo introducen a alguna gente al abismo donde la libertad no se conoce porque está controlada por ellos mismos.

La justicia, la política, el empresario… son en definitiva el poder, ese elemento que se alimenta con el sudor duro de buena parte de la sociedad, sus mentiras y forma de actuar con lo que tendría que ser el motor de un pueblo lo aprovechan para gastar en miserias todo el dinero y las riquezas que roban vergonzosamente a quien ellos dominan.

Para muchos de ellos es el todo pagado por lo mucho que aprendieron en el pupitre de la vanidad y que ahora  utilizan para destrozar en muchas ocasiones la libertad de gente que  lo único que ha hecho es enfrentarse al poder inverosímil de ellos.

El carterismo, el raterío, el roba móviles… lo practican ellos multiplicado por millones y el pueblo lo ve pero no puede hacer nada.

25-06-26


domingo, 21 de junio de 2026

Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos… entrega XXVII

 

https://ahm000e140.blogspot.com/2025/10/villapalacios-mi-pueblo-mis-recuerdos.html


En Villapalacios a las personas a partir de los cincuenta y cinco o 60 años se les decía el hermano tal o la hermana cual por eso a la madre del nene se le decía la hermana Anselma. En el pueblo la palabra viejo se usaba para la ropa, las cosas, los cacharros…, nunca para las personas, una forma singular de nombrar a las personas mayores. 

Eran tiempos duros se notaba en el rostro de la gente, el trabajo en el campo físicamente desgastaba, aunque psicológicamente eran menos duros, la mente estaba paralizada porque la falta de medios académicos era latente.

Recuerdo mucha gente mellada, con dentadura postiza, no había dinero. Recuerdo ver en algún legío la vajilla y enseres de alguna persona que se había muerto con una enfermedad contagiosa, posiblemente la viruela.

En el pueblo todas las casas tenían chimenea, en el invierno servía para calentarse y cada día para hacer la comida, evidentemente había los utensilios de la chimenea: el badil, las tenazas, las trébedes y una tranca que se ponía para que no se volcara el puchero cuando se hacía la comida, eso requería tener bastante leña en el corral para encender la lumbre cada día. Recuerdo ir con mi padre y con los mulos a traer alguna carga de leña más gorda y tamaras y sobre todo cuando se escardaban las olivas, todo lo que se le quitaba se traía al corral para ir quemándolo durante el año.

En las casas del pueblo no había cocina, la chimenea estaba en el comedor y a un lado y a otro de la chimenea normalmente había una vitrina donde se guardaba la poca vajilla que había y los cubiertos, luego estaba la alacena donde se guardaba la matanza, chorizos, morcilla y lomo adobado en orza con aceite, los jamones, el salchichón y el tocino salado… También había una especie de chorizo que se llamaba  güeña. En el comedor, en el techo, había unas alcayatas donde se ponían unos barajones para colgar toda la matanza y que se secara durante quince o veinte días, luego se freía y se repartía en orzas con el mismo aceite que se había frito, menos los jamones que se ponían en un arca con sal durante un tiempo y luego se colgaban en la cámara para que se curaran y estaban tan buenos como los pata negra de hoy en día.