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Volviendo al cortijo de mi abuelo, recuerdo que en los pizorros se criaba una hierba que se llama yesca, esta hierba se buscaba después del verano porque con ella una vez bien seca se podía encender la lumbre, con una piedra de pedernal, un eslabón y ella, era suficiente para hacer un sagato, vamos, encender fuego. En los pizorros estaba la cueva de los morciguillos y de vez en cuando alguien subía para coger un saco de excrementos para usarlos como fertilizante en la huerta, también en uno de los pizorros había un sitio al que por su aspecto se le llamaba “la Plaza de Armas”, siendo yo pequeño en uno de ellos descubrieron una mina de hierro, justo encima del cortijo del nene de la hermana Anselma, incluso hicieron una carretera sin asfaltar hasta debajo de la mina desde el cortijo de los Tolines, pero al final no era rentable y se quedó muerta, pero vamos allí está; también en los pizorros se criaba una flor preciosa llamada peonía.
En Palotes era la naturaleza en vivo, en el cortijo era en vivo y en directo: culebras, lagartos, tortugas, rabilargos, perdices, totovías… una serie de bichos capaces de deslumbrar la curiosidad de cualquier ñaco.
En Villapalacios teníamos un depósito de agua, pero vacío, nos servía de refugio a partir de los diez, once años a los ñacos para jugar dentro aislados y sin público, y como es normal, el barrio donde estaba se llamaba, el barrio del depósito. También teníamos un toril, bueno a la parte de detrás de la iglesia se le llama “el toril”, supongo que antiguamente se utilizó para ese menester. Allí teníamos nuestro punto de encuentro para jugar a las bolas, a los culos, al zompo…También había un barrio que se llamaba “la volea”, dicen que cuando estaba de moda ese juego, hace 100 años, allí se jugaba a él. También teníamos un barrio que se llama “el castillo”, aunque quizás estaría en otros tiempos, porque ahora solo quedaba el nombre y algún resquicio en forma de alguna lápida con restos que decían que eran de musulmanes, por cierto, las escuelas estaban por allí, justo al lado de la casa de de mi tía Fe.








