Hinarejos da en el clavo con una idea incómoda pero real:
- La inercia social: Sostiene que muchas veces las administraciones o los responsables de servicios públicos actúan con ineficacia porque la sociedad se lo permite al no quejarse. [1]
- El deber de reclamar: Argumenta que el silencio se interpreta como conformidad. Si un servicio es malo, el usuario tiene la responsabilidad moral de visibilizar ese fallo para forzar una rectificación. [1]
- La falta de respeto: Para el autor, que algo no funcione y no se arregle es una falta de respeto hacia el ciudadano que debe ser penalizada socialmente mediante la denuncia pública. [1]
Es una postura valiente porque traslada parte de la "culpa" del mal funcionamiento de las cosas a nuestra propia pasividad. Al final, como dice la carta, el silencio solo ayuda a quien no hace bien su trabajo.