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También estaban las luminarias, la de San Antón y las otras, cada año era más grande la que yo podía saltar, también estaba la matanza, era una gozada juntarte con la familia para poder organizar el sistema alimenticio de casi todo el año en forma de proteínas, chorizos, morcillas, lomo adobado, jamón… toda una serie de viandas para poder subsistir y el chusmarro, el ajo pringue… después que el veterinario diera el visto bueno.
Chocolate del Cristo para la merendeta, aunque la merendeta reina era condumio de gorrino, en un cuarto de pan abierto y envuelto en una parella, como se llamaba a la servilleta en Villapalacios, y comértelo en la era cuando trillabas.
En el pueblo teníamos hasta un idioma autóctono, reguillo, botijuela, ñaco, parella… (En el Lexicario Paloteño de Emilio Quijano podéis poneros al día de las palabras usadas en aquellos tiempos). Se pierden las palabras como se perdieron las viñas, antes Llano Molino, las Ñoras, los Blancares… Incluso en la Moratilla mi abuelo Eleutério tenía una viña, como es normal en su casa tenía una pequeña bodega, recuerdo pisar la uva para hacer el vino de consumo propio para el año, después con los hollejos hacía mistela. Se quedó el pueblo sin mulos, se quedó sin viñas y esto es debido a que las viñas necesitan un tractor más pequeño que las olivas y para no comprar dos tractores, pues hala, el tractor de las olivas arrancó las viñas en todo el territorio.
No había televisión, no había móviles, no había plástico… Recuerdo que uno del pueblo perdió toda la cosecha de ajos y sabéis por qué, porque como llegó el plástico y no estamos familiarizados con él, la metió en un saco de aquellos modernos y se pudieron todos.
Soy un paloteño de pensamiento, durante muchos años he estado yendo allí a “respirar” recuerdos de mi infancia. Un día de los que fui, Amosico y Venturin me organizaron un día de pesca en el río Guadalmena, yo era un entusiasta de pesca con la mano y como lo sabían pues me lo brindaron con cariño.
También un día se me acercó el cura y con su voz de predicador, me dijo: ¿Cómo lo llevas en tu silla de la paciencia? Yo tuve un accidente en 1974 y por eso la pregunta del cura.

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