jueves, 5 de marzo de 2026

Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos.... Entrega XIV


Eran otros tiempos y había que arreglárselas y para que los ñacos chicos no estuvieran todo el día meados o cagados lo que hacían era ponerle un pantalón a un ñaco chico y cuando ya caminaba pero no sabía pedir para mear ni cagar, en la parte de delante le hacían un agujero para dejar el pito fuera y en la parte de atrás el pantalón tenía 

una raja para que al agacharse se abriera y así no había que lavar pañales, sobre todo en verano, en invierno era otra historia. Una anécdota curiosa: me tenía mi madre en brazos con el pito fuera y abrió el puchero que había en el fuego para mirar el cocido y yo me meé dentro. Si yo digo que aprovechábamos las suelas de goma de las 
sandalias, zapatillas, zapatos y todo lo que tuviera suela de goma parece que hacíamos colección de suelas de goma y nunca más lejos de eso, lo que hacíamos con ellas era guardarlas hasta abril más o menos, como dice el refrán: “Los de abril para mí y los de mayo para mi amo” ¿Y qué tiene que ver ésto con los caracoles? ¿Qué tienen que ver 
las suelas de goma? Es muy sencillo, en el tiempo de los caracoles se cogían las suelas que se habían guardado e íbamos a las huertas a buscar caracoles y no es que a ellos les gustaran las suelas, es que con las tenazas de la lumbre se cogía una suela y se le prendía fuego, una vez ardía se usaba como linterna, farol o candil, para buscar caracoles, hacía un poco de peste y humo pero era infalible para recoger una buena morterada en las noches de abril. Luego se dejaban unos días en ayunas y después se lavaban bien, se hervían y se hacía una salsa un poco picante, se mezclaba con ellos y a la sartén una media 
hora y estaban cicateros.

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