martes, 24 de septiembre de 2013

Me acarició

Me acarició, qué digo, me dio un abrazo de muerte, luché hasta huir riendo, la dejé tristemente enfadada, me “arrancó parte de mi cuerpo”, sin embargo para el resto del mundo yo no era famoso, por eso no podía recuperar lo que me destruyó. ¿Cómo un simple mortal iba a ser capaz de esforzarse en volver a ser una persona “normal”? Eso solamente lo hacen los famosos, deportistas, actores... yo no he vuelto a serlo porque no pongo interés.... ...Todo el mundo conoce a alguien que después de sufrir una caricia como la mía y a base de esfuerzo ha vuelto a estar como antes. Nunca discuto, prefiero haber sido capaz de entender que mi lucha, mi esfuerzo, mi interés... los he de organizar para seguir siendo persona, al margen de lo que aquel día me arrebató su abrazo mortal, sólo el rabo de una lagartija vuelve a crecer, “al guapo que le crezca la cola” es que no se la había cortado, es más, en muchas ocasiones se pierde vivir la vida esforzándose en que aquello que se secó vuelva a florecer. Me acarició, me dio un abrazo mortal, intenté vivir después de aquel latigazo aterrador, perplejo entendí que el afán de seguir anulaba cualquier anomalía superflua, mis ideas luchaban en una dirección, pasaban de una rehabilitación física aburrida total para nada y recuperando toda su esencia me obligaron a poner a punto el motor dentro de una carrocería destrozada. No soy deportista, ni actor, ni famoso... sin embargo he logrado organizar mis pensamientos hasta hacerme un hueco en una sociedad que no te desprecia pero que sí te diferencia. 
La vereda sinuosa de la vida se hace más agradable entendiendo el por qué de sus cuestas.
La hermosura está en la lucidez de los sentimientos.
A. Hinarejos

24-09-13

2 comentarios:

Jordi Sabater dijo...

Gracias Andrés por tus escritos, siempre inspiradores del bien.

Andres Hinarejos dijo...

La vida es lo único "verdadero" del tiempo que vivimos y mucha gente necesita tres o cuatro vidas para darse cuenta.