lunes, 16 de febrero de 2026

La vida es un suspiro, la diversidad un laberinto donde preferimos no adentrarnos.





Me gustaría saber desparramar las letras de tal manera que quedara un escrito tan perfecto que quien lo leyera entendiera que la vida es un paseo para tí, para mí, en definitiva para nosotros.

La diversidad es tan alargada y la mente tan enmarañada que entre nosotros mismos nos dificultamos el poder pasear por el camino perfecto, donde no hay guerra la provocamos, donde hay sufrimiento miramos para otro lado, por eso me gustaría desparramar las letras por un folio en blanco donde fueran capaces de avivar el pensamiento enmarañado y acortar las largas sombras que ofrece el atardecer de nuestros pensamientos.

La vida es un suspiro, la diversidad un laberinto donde preferimos no adentrarnos para no tener que aguantar ni sufrimiento ni felicidad ajena. Un laberinto al que conocer, adentrarnos e intentar ayudar al que no sabe encontrar la salida.

Este escrito es un desparrame de letras que necesitan avisar a la sociedad que todo, absolutamente todo, está tan cerca como tan lejos, que ayer fui corriendo a buscar  a mi felicidad y hoy estoy escribiendo o desparramando letras porque simplemente no puedo hacer otra cosa para que la vida cambie sobre el planeta Tierra, que es lo único que tenemos para poder acariciar nuestra felicidad.

Quiero que la diversidad alargada sea compartida, respetada, comprendida y sobre todo quiero que el cerebro enmarañado se consolide como una máquina perfeccionada y ayude a no crear guerra donde no la hay y cariño donde hay sufrimiento.

El poder, la envidia, el odio… me gustaría que quedara en el desparrame de letras como palabras y nada más.

Somos fuertes, somos frágiles, por eso en un país desarrollado ha de haber una alcancía de todos para que todos seamos personas, la corrupción, las mordidas y los políticos mentirosos se han de erradicar para que fuertes y débiles “paseen agarrados de la mano”.


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