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Me encontré seis rubias en una caja de cerillas, sí, estaba rebuscando aceituna por San Cristóbal, no recuerdo con quién iba pero serían dos o tres y vi una caja de cerillas, la abrí y había seis pesetas dentro, dos o tres kilos de aceituna de golpe ¡Qué suerte! Seguro que era sábado o domingo porque los demás días iba al colegio. En el pueblo no todos los ñacos íbamos a rebuscar aceitunas pero algunos éramos conscientes de que cuanto más entrara en casa mejor se viviría, eso sí, estudiar solamente los ricos de dinero. Era la vida por la vida. Los ricos de pensamiento una vez acabada la escuela… a hacer el balaguero porque sí querías estudiar era caro y si no, había gente que metía a su hijo en el seminario porque así estudiaba gratis y luego cuando llevaba unos años estudiando se salía. Recuerdo, aunque yo nunca lo hice, a gente espigando y eso era rebuscar en un rastrojo después de haber segado el trigo o la cebada, pero lo que más me impacta ahora era ver a la gente buscar hormigueros, sobre todo después del verano, en septiembre, porque durante el tiempo que se trillaba para separar el grano de la paja aventándolo después, la hormiga te iban robando grano a grano introduciéndolo en el hormiguero, pero cuando llovía después del verano para que no germinaran los granos dentro de sus casas los sacaban fuera y curiosamente en algunos hormigueros podría haber medio kilo o un kilo de trigo o cebada y claro eso era una acicate para que la gente que tenía gallinas fuera a buscar hormigueros para que su gallina comieran gratis, bueno gratis con el esfuerzo de su trabajo buscando hormigueros por las eras.
Una vez recalcando un carro de paja me caí desde la barandilla de pleita y casi me mato, estuve 15 días comiendo sopas porque me dolía toda la cara. Todo era diferente a estos tiempos porque desde que tenías uso de razón si no eras muy perezoso intentabas ayudar en casa en todo para poder tener una vida resuelta.
Aparte de lo que se hacía en casa con doce años fui con mi tía y mi prima a coger uvas o sea a vendimiar a Villarrobledo, mi padre se había ido a Monzón a trabajar, las cosas empezaban a ponerse negras, luego mis padres compraron un chirro suizo, lo estuvimos cuidando hasta que se hizo añojo y lo vendieron y entraron unas pocas perras en casa.
Aquel año mi padre con su amigo Rojo compraron las ovejas ( como ya he dicho en otras ocasiones) estuvimos tres meses con ellas y se vendieron luego. Después en Cerro Vico hicimos una temporada cogiendo la cosecha de mies que también lo he dicho antes, luego fui con mi tía y mi prima a coger yeros al Robledo, duro el tema de los yeros que había que arrancarlos con las manos, después ese mismo año otra vez a Villarrobledo a coger uvas, a vendimiar, aquel año fui con mi padre y la casualidad es que a mi padre le dieron trabajo en una bodega que estaba un poco lejos de donde estábamos vendimiando y curiosamente había uno del pueblo con su mujer, era José el hijo de José El Gitano y estuve conviviendo con él y su mujer, durmiendo en la paja en un almacén inmenso donde dormíamos todos los que habíamos ido a vendimiar, yo estaba bajo su tutela porque mi padre se llevaba bien con todo el mundo y José El Gitano era amigo de mi padre también.
Bueno, un máquina, porque aquel mismo año antes de venirme a Barcelona con mi padre fui a coger algodón a Pozo Estrecho en Murcia ( aunque creo que lo del algodón fue el año anterior).
Una cosa: nunca me sentí explotado por mis padres, fuí feliz el tiempo que duró todo aquello y supongo que ahora si se hiciera lo mismo se trataría de explotación cuando lo que yo hacía era lo más normal del mundo para convivir y ser una familia con unos matices de cariño y felicidad.


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