
“ANHIMO es un espacio donde la voz no se calla. Donde la experiencia se convierte en denuncia. Y donde, aunque el cuerpo tenga límites, la palabra sigue luchando. Yo utilizo la palabra como un martillo para romper los perjuicios de los demás. ”Dos novelas, un documental sobre mi persona y mi forma de ver la vida...


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No recuerdo exactamente el año, podría ser en 1960 - 1961, no lo recuerdo, pero cayó tantísima agua en el Oyón que bajó una riada por el royo destrozándolo todo: árboles frutales, la tierra donde se cultivaban las hortalizas... en fin un destrozo catastrófico destruyendo toda la vega del mismo. Al cortijo de mi abuelo, que era el que más cerca estaba del royo, el agua no llegó pero unos cuantos metros de altura sí que alcanzó. Desde aquella riada creo que todo se vino abajo, los cortijos y la gente que vivía en ellos cambió su vida totalmente.
Hay una cosa en el royo que mucha gente del pueblo quizás no la conozca y es que un poco más abajo de donde se junta con el royo de La Peraleja hay una pequeña cascada que llamábamos "el goterón", está llegando a la desembocadura con el río Guadalmena, en los toscares como se reconoce a aquel sitio.
Mi abuelo ya hacía unos años que nos había dejado pero antes había partido su patrimonio, a mis padres les había tocado un chaparral que había cerca del cortijo. Recuerdo un año que estando cogiendo la bellota vino, creo que fue Sabino el de Tente, con una piara de gorrinos y mi hermanica Gloria le tiró una piedra a un primal no muy grande y, increible, se ve que le dió en el sitio exacto porque se quedó fulminado o sea que lo mató. También les había tocado 3 olivares, uno de ellos en la huelga y alguna tierra de labranza, una en el Oyón, otra en Olla Quemá, también tenían otra en el cortijo del médico y un huerto justo debajo del cortijo de Tente, en el que por cierto un año se criaron unas patatas de concurso.
Una vez estaba segando con mi tía en el Oyón, yo iba cortando, total que me corté un poco el nudillo del dedo pequeño y no dije nada pero al dejar la manada mi tía que venía detrás vio que había sangre:
-Andresin ¿Qué te ha pasado?
-Nada, nada...
El caso es que me curó un poco y a seguir segando.
A mi madre le gustaba mucho ir al cortijo, se había criado allí y al principio también vivía su hermanico Francisco y luego cuando mi tío Eleuterio se casó también vivía allí porque hicieron dos viviendas. Mi madre aprovechaba para llevar ropa y lavarla en el royo, es curioso porque entre el royo y el cortijo había unas matas de marañas, que no sé cómo se llama, pero que echaba bellotas como las encinas pero se hacían como arbustos y no crecían y allí se tendía la ropa para secarse y luego al pueblo: dos horas caminando, primero cruzar el río Guadalmena, luego un camino de cabras, la tiná de los Silvinos, el veredón, (via pecuaria) los puntales, el ruidero, y la cuesta del cementerio y Palotes.
"Cantos blancos" era un sitio que había cerca del pueblo donde las mujeres iban a lavar la ropa y yo con mi madre, un día estábamos allí y como el veredón pasaba muy cerca nos hicieron subir al tejado de la tiná porque venía una piara de vacas bravas con sus chirros, becerros, añojos y por precaución estuvimos en el tejado mientras pasaron.
((Características de la Coscoja (Maraña)
Planta: Arbusto perenne de escasa altura, con hojas diminutas, dentadas, rizadas y espinosas.
Frutos: Produce bellotas pequeñas y su ciclo está ligado a climas cálidos y secos)
Ignorancia, incapacidad, marginación… Me refiero a los legisladores que han hecho la ley de control de humos en automóviles para discapacitados.
Necesito una furgoneta para poder desplazarme porque tuve un accidente hace años y me muevo con una silla de ruedas electrónica porque solo puedo mover la cabeza, el caso es que a la furgoneta que utilizo le tuve que instalar un elevador para poder subir a ella, también le tuve que quitar el asiento del copiloto y montar un anclaje para poder utilizarla, sin embargo a la hora de pagar el impuesto de humos, como no conduzco, he de pagar. Claro, la "pequeña" adaptación de 10.000 euros no es suficiente para unos legisladores totalmente ignorantes en ese tema, así funciona el país.
No, no quiero conducir, no puedo conducir, es más he de pagar a alguien que conduzca mi coche para poder desplazarme o pedir un favor a un familiar o un amigo y legisladores, que supongo que han estudiado para poder hacer semejante ley, no tienen ni idea de cómo funciona una persona discapacitada severa, vamos ninguna persona discapacitada.
Por no poder firmar y plasmar la huella de mi dedo también perdí la ayuda de la Generalidad de Cataluña para la adaptación.
Yo tuve un accidente y no puedo caminar ni hacer muchísimas cosas pero de tonto no tengo un pelo y veo perfectamente que los legisladores están donde están no porque se lo merezcan, si no para ganar dinero y joder todo lo que puedan a las personas que también formamos parte de la sociedad y a las que ellos nos quieren arrinconados en el rimero más oscuro del país.
Con mi tetraplejia me quedaré sin ayuda para la adaptación y pagando un impuesto de humos pero tengo claro que desde aquí les diré que son unos ignorantes, incapacitados, marginadores, incluso diría torturadores.
No pido limosna, pido un derecho obligatorio para todas las personas que se encuentran como yo y que pagan los impuestos por obligación y los derechos la ley se los pasa por el forro.
Mi dureza es su ignorancia.
11-08-26
https://diarideladiscapacitat.cat/la-derrota-humana-mes-atroc-que-existeix-a-la-societat/
Quiero diferenciar al discapacitado independiente o sea al que es capaz de llevar una vida normalizada sin que nadie le tenga que ayudar en nada, al discapacitado dependiente que sin un asistente personal duraría lo que su físico aguantara hasta fallecer y lo quiero diferenciar porque un discapacitado dependiente está comprobado que sin asistencia no puede vivir y quiero que la sociedad comprenda que no tiene nada que ver la discapacidad de uno y la del otro
Es tan grande la diferencia que una persona dependiente moriría en cuatro o cinco días sin asistencia y eso es la diferencia más esencial pero existen muchísimas más, cuando está solo y tiene sed estará aguantando hasta que alguien le ponga un vaso en los labios, cuando tiene un picor rabioso se lo tiene que aguantar hasta que el picor desaparece por arte del tiempo.. Tan clara es la diferencia que un discapacitado que pueda ser independiente puede disfrutar casi de todo lo que la sociedad ofrece, puede tener una mascota y disfrutar y cuidar de ella, mientras que un dependiente tiene que tener un asistente que sea sus manos para poder ser.
Hoy en día la sociedad está llena de fallos, uno de los más grandes es introducir entre cuatro paredes frías a una persona dependiente ya sea por la edad, por un accidente o porque nació así, mientras que a una mascota, por ejemplo un perro, lo acostará en su cama, lo mimará, lo cuidará como si fuera una persona, es de locos o yo soy tonto y creo que todo esto no es real y me lo invento, de verdad que no entiendo nada, no soy capaz de ver lo que veo y pensar que no estoy soñando, es la derrota humana más atroz que existe en la sociedad.
El discapacitado encerrado entre cuatro frías paredes y el perro abrigado y cuidado en la cama.
Luchamos para que no haya guerra y sin embargo a los seres que decimos que más queremos los dejamos olvidados en las mazmorras reales de residencia atroces. "Un beso... que me voy porque tengo que cuidar al perro" podía ser la respuesta a una persona ingresada en esas cuatro frías paredes.
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La célebre carta titulada "Reivindico mi 'tierra afuera'" de Andrés Hinarejos, publicada en la sección de opinión de El Periódico de Catalunya, es una de sus piezas más emotivas y cargadas de significado social. El título "tierra afuera" es un genial y deliberado juego de palabras creado por Andrés para confrontar directamente a la famosa película Mar adentro (basada en la vida de Ramón Sampedro, quien luchó por su derecho a la eutanasia tras quedar tetrapléjico).
Mientras que el concepto de "mar adentro" evoca el deseo de partir, la desconexión y el fin de la vida, la "tierra afuera" de Andrés representa todo lo contrario: la llamada a quedarse, a salir al mundo, a brotar y a seguir luchando en la superficie. En esta carta, Andrés defiende con uña y carne su derecho a ser feliz y a saborear la existencia a pesar de la tetraplejia, lanzando un mensaje lleno de luz y rebeldía: El mensaje central de su "Tierra afuera "Un canto a la vitalidad: Frente al pesimismo o la compasión que la sociedad a veces proyecta sobre la gran invalidez, él exige su espacio en el mundo: "Dejadme reivindicar mi 'tierra afuera', mi libertad, mi vida, mi amor... mis ideas, mis canciones calladas, mis sonoros pensamientos... dejadme reír". Crítica al impacto cultural: Andrés argumenta abiertamente que películas como Mar adentro hicieron "poco bien a muchas personas". Siente que esa narrativa reforzó la idea equivocada de que una vida en silla de ruedas no es digna de ser vivida o está vacía de felicidad. El "revivir" en la superficie: Para Andrés, "tierra afuera" significa no esconderse, no aislarse en el dolor de un espacio cerrado ni en la profundidad del mar. Significa participar activamente en la sociedad, formar una familia, escribir cartas al periódico y mantenerse conectado con el asfalto, las personas y el día a día. Es una de las mayores declaraciones de principios escritas por el autor; un recordatorio de que estar inmóvil no te quita el derecho a exprimir la vida y a "revivir" en el exterior a través de la mente y el corazón.
Castillejo
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Luego se chuscarraban con hiniestas o aliagas ardiendo, cogidas previamente y ya secas y con la tapadera de un puchero, una freidera, una teja rota… se estezaba bien hasta que se les quemaba todo el pelo, después en una mesa con agua caliente se afeitaban totalmente para que quedaran limpios y una vez bien limpios se les ponía un camal y se colgaban para abrirlos en canal y sacarles el mondongo, el corazón, los pulmones, el hígado… en fin dejarlo abierto para que se oreara durante una noche, al mismo tiempo se cogía una chicha y se la llevaba el veterinario para que lo analizara.
El mondongo (las tripas), como el río Casas estaba allí mismo, se cogía y se llevaba para lavarlo y poder luego hacer todo el embutido. Mientras se despiezaba todo lo de los gorrinos, con el hígado se hacía un ajo pringue para comer aquel día, también en la lumbre se asaban unas presas llamadas chusmarro para poder comer carne fresca.
Lo más duro para mí era picar la cebolla para hacer las morcillas con una cuchilla en forma de media luna con dos mangos de madera, duro porque llorabas como un niño chico, El lomo y las costillas adobadas una vez fritos se guardaban en una orza, a la carne y el tocino picado para hacer los chorizos se le llamaba bodrio y un puñado de aquel bodrio envuelto en un papel de estraza y enterrado en la ceniza de la lumbre, pasados diez minutos o media hora, estaba para chuparte los dedos. Con un embudo especial para embutidos con dos mangos de madera y una mano a modo de almirez se apretaba con la barriga para embutir los chorizos, las morcillas, las güeñas, el salchichón... en fin todo lo bueno del gorrino que era todo menos los cascabillos, con la vejiga se hacía una zambomba, el palo de la zambomba era un cardo que se criaba en el campo y se le llamaba carrizo.
Un día de trabajo en el campo con un pan de kilo abierto por la mitad lleno de chorizo, morcilla, tajada de tocino era la gloria bendita sin tener que envidiar a ningún restaurante de esos de hoy en día que te ponen una cucharadita de comida como si fuera una hostia bendita.
Todavía recuerdo, cuando volvía mi padre de haber estado todo el día trabajando en el campo, buscar en la parella porque siempre nos traía algo de la merienda que se había llevado. Un beso tierno papa.
Con el aire que tienen las paloteñas se menea la torre de Valdepeñas…
Eché un limón a rodar y en tu puerta se paró, hasta los limones saben que nos queremos tú y yo…
En mi puerta planté un árbol creyendo que me querías y ahora que no me quieres no puedo sacar el carro…
La jota en el pueblo se cantaba y se bailaba y seguro que era tan vieja como Palotes.
La magra de los perniles y las paletas estaba para chuparte no los dedos sino la mano entera.
Señores del Ayuntamiento de Barcelona: pasear por nuestra ciudad en silla de ruedas se ha convertido en una lección de geometría peligrosa. Presumen de tener rampas en cada paso de peatones, y es verdad, pero la realidad al nivel del suelo es muy distinta. Utilizan losas de granito universales, de un metro de largo, fijas e inflexibles. El resultado es puramente matemático: si el bordillo de la acera es muy alto, esa losa se convierte en un tobogán empinadísimo que transforma el paso de peatones en una rampa peligrosa donde nos jugamos los dientes. Cuando protestamos, la respuesta técnica oficial siempre es la misma: "El bordillo así es necesario para canalizar el agua de la lluvia". Una excusa perfecta si no fuera por una contradicción flagrante que cualquiera puede rebatir: ¿Por qué en las calles peatonales de la ciudad no hay ni un solo bordillo y el agua fluye perfectamente sin inundar nada? Las zonas peatonales demuestran que cuando se quiere, la ingeniería sabe canalizar el agua con pendientes suaves y rejillas para que la lluvia desaparezca. El bordillo no tiene siempre la misma altura y las placas de granito en muchas ocasiones al tener un metro hacen una pendiente casi imposible de franquear con una silla de ruedas; es el muro arcaico para proteger al peatón del coche, el bordillo ha de tener la altura exacta para que la plancha de granito tenga un desnivel legal. Dejen de camuflar la falta de voluntad política detrás de las losas prefabricadas y la lluvia.
Ponle nombre: se llama accesibilidad de escaparate.

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La ilusión, la esperanza, la pobreza… la riqueza avara de unos dirigentes corruptos ocasiona avalanchas como la de Ceuta donde no solo hay desconcierto y tristeza sino también muerte y desesperación.
Cuántas personas nadando, corriendo, saltando vallas… en definitiva, huyendo del infierno que los dirigentes de sus países tienen organizado para vivir ellos como dioses en paraísos. No, no tenéis que luchar por venir a una Europa atiborrada de inmigrantes que duermen en barracones horrorosos, en la calle y pasando hambre, sueño y en muchas ocasiones enfermedades… tenéis que luchar porque vuestros dirigentes no vivan como dioses en paraísos.
Tened en cuenta que en Europa hay muchos pobres, solamente en España un tanto por ciento bastante alto de niños y gente vive en la miseria casi absoluta, no tienen suficiente alimento, ni estudios, ni casa, ni felicidad …
La avalancha de Ceuta solo trae más miseria a Europa y muchísima más tristeza a Marruecos y África, no hay trabajo para tantísima gente, personas que vuelven con dos euros a su casa y no cuentan que esos 2 euros les ha costado vivir en la miseria durante mucho tiempo y en muchas ocasiones siguen viviendo, mejor dicho, malviviendo para poder enseñar dos euros a los suyos. En la vida se ha de luchar, pero batallar para que tu vida viva en la miseria eso es un engaño colectivo que no lo arreglaremos mientras el ser humano luche contra el ser humano.
El palacio del rey forma parte de la miseria del pueblo, un pueblo que prefiera ahogarse saliendo huyendo de su país donde sus dirigentes viven como dioses, siempre tendrá la pobreza por “bandera”.
Es más sabio morir luchando que morir ahogado huyendo de unos dirigentes empecinados en que la pobreza del pueblo sea su paraíso, su palacio, su bienestar… Europa no es la panacea, es la riqueza que te inventas por no ser capaz de luchar contra quien te genera miseria física y psicológica en tu país.
¿Cuántos discapacitados se quedan en el camino?
01-08-26
Un día de aceituna: había que ir andando hasta el olivar, luego, lo primero era hacer un sagato (una lumbre) porque hacía un frío que pelaba ya que la aceituna se recogía en diciembre y en enero, normalmente los hombres con un varejón avareaban las olivas y las mujeres de rodillas iban recogiendo las aceitunas que quedaban en el suelo, aunque se ponían mantones para que las que se avareaban cayeran en ellos siempre había bastantes en el suelo y el tema es el frío tan grande que a veces en el sagato se ponían piedras a calentar para irlas poniendo delante de las mujeres para de vez en cuando cogerlas con la mano y calentárselas, muchas veces había que cogerlas arreguilladas. El dedo índice de las manos iba quedándose sin uña al recoger las aceitunas del suelo, entonces lo que se hacía en algunas ocasiones era coger una bellota, partirla por la mitad, quitarle la chicha y ponértela a modo de dedal para resguardar la uña y que no te hiciera daño. Era un trabajo duro y crudo, me gustaría poderlo reflejar en toda su plenitud para que vieran hoy en día lo que se tenía que hacer en aquellos tiempos para poder vivir aunque las aceitunas fueran tuyas. A veces se hacía "tarea" y era que cuando se llenaba un capacho de aceituna te podías ir a casa, cincuenta kilos más o menos. También las aceitunas que se avareaban estaban mezcladas con hojas, entonces en un mantón se ponía un montón de aceitunas y a unos metros se ponía otro mantón para ir tirandolas normalmente con un azafate para que las hojas se separaran de las aceitunas.
Los ñacos recogíamos el salteo o sea las que estaban más lejos de la oliva, aunque yo recuerdo que con 12 o 13 años estaba cogiendo aceitunas con mi tío en la huelga, en Guadalmena y para llevar la aceituna a la almazara del pueblo mi tío me acompañaba con dos mulos y tres capachos en cada uno para pasar el "vao" del río y una vez al otro lado me iba al pueblo yo sólo a descargar la aceituna en la almazara y la suerte que tenía es que al volver podía hacerlo montado en un mulo en vez de ir caminando, pero bueno tenía 12 o 13 años, una barbaridad porque eso ahora estaría penado y sin embargo yo lo hacía con gusto y sabiendo que estaba ayudando a la familia porque en aquellos tiempos todos nos echábamos una mano.
En la fábrica o almazara había un corralón lleno de atrojes y cada uno ponía la aceituna en el suyo, luego el día de molerla era un día especial porque veías como el pozo donde caía tu aceite se iba llenando y la verdad, el color dorado de aquel aceite no tiene nada que ver con el que venden en las tiendas hoy en día, después en cántaras de metal se subía a casa y se metía en tinajas o lo dejaban en la almazara para venderlo, en fin, un día de aceituna completo era todo un ritual y al final cuando se acababa de coger el último olivar se hacía el remate con cuerva y todo, es lo que recuerdo y es lo que normalmente pasaba. Aceite virgen extra y ecológico porque las olivas se abonaban con estiércol de animal normalmente una pasada. Unos tiempos pasados que mejor recordarlos pero que no vuelvan a nuestra vida. Luego las olivas se escardaban, como se decía en el pueblo, para que el año que viene estuvieran cargadas si el tiempo acompañaba y las ramas que le quitaban servían de leña para el fuego de la chimenea para calentarte y en verano para hacer la comida: cocido, caldoarriero, pisto… y todo eso, emocionalmente casi perfecto aunque te deslomaras trabajando, no solo en coger la aceituna si no también en segar y la huerta y todo lo que en aquellos tiempos se hacía, incluso engordar el gorrino para la matanza y hablando de matanza con 12 años maté un gorrino primal porque mi tío era el matarife de la familia y me estaba enseñando a mí para que pudiera seguir esa tradición, ahora me daría pánico clavar el cuchillo en el cuello de un gorrino buscando la vena que se tenía que cortar para que diera toda la sangre, no me arrepiento pero solo de pensarlo me da un poco de yuyu.