domingo, 14 de junio de 2015

Libertad.










La bondad de su inocencia. Si tuviera que definir a los chicos del Casal del Rabal quizá fuera de esta manera. Hace un tiempo los técnicos responsables de Ecom me pidieron si quería colaborar en el programa en cuestión, por pura cooperación, por puro egoísmo porque se me ofrecía la oportunidad de favorecer a alguien y al mismo tiempo conocer de cerca a chicos unidos por un mismo sentimiento, la marginación, dije que sí. No me equivoqué, “la riqueza de sus sentimientos es la indigencia de los nuestros”.
Colaboran en lo cotidiano de mi “caminar” con apego, no suelen pasar un paso más allá de lo cortés, les gusta aprender... en general, buena gente estos chicos del casal; la tristeza surge en mi pensamiento al conocer de cerca el fracaso organizativo del ser humano que se hace llamar primer mundo, pero al mismo tiempo una sonrisa discreta dibujan mis labios al entender que la inocencia de estos chicos todavía es ancestral. Deseo que todos encuentren lo que han venido a buscar, que su viaje hasta aquí no les defraude y que un día se sientan libres no sólo en sus ideas sino también en los papeles, esos que tanto les preocupa.
Mi apoyo al Casal del Rabal mientras siga fortaleciendo propuestas así, y como no, a Ecom, que todo su equipo humano se moviliza a la hora de encontrar y solucionar retos.
A.Hinarejos

09-06-15

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