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En Villapalacios a las personas a partir de los cincuenta y cinco o 60 años se les decía el hermano tal o la hermana cual por eso a la madre del nene se le decía la hermana Anselma. En el pueblo la palabra viejo se usaba para la ropa, las cosas, los cacharros…, nunca para las personas, una forma singular de nombrar a las personas mayores.
Eran tiempos duros se notaba en el rostro de la gente, el trabajo en el campo físicamente desgastaba, aunque psicológicamente eran menos duros, la mente estaba paralizada porque la falta de medios académicos era latente.
Recuerdo mucha gente mellada, con dentadura postiza, no había dinero. Recuerdo ver en algún legío la vajilla y enseres de alguna persona que se había muerto con una enfermedad contagiosa, posiblemente la viruela.
En el pueblo todas las casas tenían chimenea, en el invierno servía para calentarse y cada día para hacer la comida, evidentemente había los utensilios de la chimenea: el badil, las tenazas, las trébedes y una tranca que se ponía para que no se volcara el puchero cuando se hacía la comida, eso requería tener bastante leña en el corral para encender la lumbre cada día. Recuerdo ir con mi padre y con los mulos a traer alguna carga de leña más gorda y tamaras y sobre todo cuando se escardaban las olivas, todo lo que se le quitaba se traía al corral para ir quemándolo durante el año.
En las casas del pueblo no había cocina, la chimenea estaba en el comedor y a un lado y a otro de la chimenea normalmente había una vitrina donde se guardaba la poca vajilla que había y los cubiertos, luego estaba la alacena donde se guardaba la matanza, chorizos, morcilla y lomo adobado en orza con aceite, los jamones, el salchichón y el tocino salado… También había una especie de chorizo que se llamaba güeña. En el comedor, en el techo, había unas alcayatas donde se ponían unos barajones para colgar toda la matanza y que se secara durante quince o veinte días, luego se freía y se repartía en orzas con el mismo aceite que se había frito, menos los jamones que se ponían en un arca con sal durante un tiempo y luego se colgaban en la cámara para que se curaran y estaban tan buenos como los pata negra de hoy en día.

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