Ha habido muertos, gente con secuelas físicas y psicológicas,
hambre… un sinfín de cosas típicas de una guerra, ahora al contrario de una
posguerra, el personal se lo toma a la tremenda, fiestas, terrazas llenas,
viajes… la destrucción física no ha existido, los edificios enteros, las
carreteras, las vías del tren… aparentemente no ha pasado nada, sólo hemos
estado encerrados casi tres meses, en definitiva nada más que el que lo ha vivido
de cerca sabe que es muy, muy peligroso, y también sabe que el virus sigue
amagado donde menos lo esperamos, no es por inculcar pánico, pero si no
respetamos las medidas mínimas las bombas y balas invisibles volverán con
fuerza, mucha gente posiblemente está inmunizada pero otra no, y si tenemos que
volver al encierro forzoso los más sensibles caerán abatidos y todo por no ser
responsables protegiéndonos, además de las medidas inculcadas por los científicos,
está nuestra actitud, si no somos serios ante la congoja que acabamos de sobrellevar,
volveremos al comienzo. Hemos de tener en cuenta que esta guerra no destruye al
pueblo pero mata a sus habitantes, y al luchar contra un enemigo invisible
estamos en debilidad ante él, por eso, salir y disfrutar está bien, sin embargo
procuremos evitar riesgos y protegiéndonos como dicen los cánones seguro que
venceremos y cuando pase el tiempo y lo hayamos conseguido podremos decir que
nos pilló una vez desprevenidos pero supimos erradicarlo con sabiduría,
hablando de sabios mientras cumplimos con nuestro deber, ellos los científicos
seguro que encuentran algún remedio para pulverizar al enemigo, este poder
invisible que ha decidido atacarnos, quizá lo único positivo de este episodio
en nuestra historia es que nos ha hecho más humanitarios, que mirarnos el
ombligo no es bueno, hemos de ver más allá y pensar que la vida es tan efímera
como nos ha demostrado este invisible enemigo.
“ANHIMO es un espacio donde la voz no se calla. Donde la experiencia se convierte en denuncia. Y donde, aunque el cuerpo tenga límites, la palabra sigue luchando. Yo utilizo la palabra como un martillo para romper los perjuicios de los demás. ”Dos novelas, un documental sobre mi persona y mi forma de ver la vida...
sábado, 20 de junio de 2020
Sin miedo pero con sentido común. Hoy en El Periódico
domingo, 14 de junio de 2020
Iguales en los pensamientos. Hoy en El Periódico.
Ciudadanos de tercera en los hospitales con el coronavirus,
de cuarta en el trabajo, en la playa ayer nos demostró la administración que
somos de quinta o ni siquiera eso, no existimos, ayer empezaba la temporada de
baño para las personas que han de utilizar una silla de ruedas en Barcelona,
pero según los responsables la mejor forma de no cumplir una ley es ignorarte y
así lo hicieron, la temporada de baño anulada por ordeno y mando, ni pasarelas,
ni vestidores, ni silla anfibia… y mientras cualquier vecino de cualquier
población con restricciones por el Covid19 puede tomar un baño, los ciudadanos de quinta
se han de aguantar, además sin poder discutir ni hablar nada, como si no existieran,
vamos que está claro que eso de la igualdad es evidente que para la
administración es cualquier cosa menos igualdad, la vida de una persona que ha
de utilizar una silla de ruedas o padece alguna patología que impide llevar una
vida “normal” se convierte en una lucha
diaria, ayer con la prohibición de bañarse, el otro día en ser el último en la
cola para utilizar un respirador, en un trabajo quedar feo de cara a atender al
público aunque tu CV sea el más completo. Si, ayer como en muchas otras
ocasiones se tuvo que hacer una manifestación para reivindicar algo que por ley
tendría que ser obligatorio, una lucha cotidiana mientras que los responsables se
llenan la boca de que todos somos iguales.
Todos somos iguales mientras estemos en casa sin
rechistar, sin embargo eso ha cambiado, no estaremos en casa y, si, gritaremos
cuando nos traten con diferencia respecto a los demás, por eso exigimos poder
bañarnos, trabajar, divertirnos… como todo el mundo, somos diversos en el
físico pero iguales en los pensamientos.A.Hinarejos
14.06-20
miércoles, 20 de mayo de 2020
miércoles, 6 de mayo de 2020
No se acabó. Hoy en El Periódico.
Hoy en El periódico.

Se acabó, eso es lo que mucha gente se cree, ojalá sea así,
yo particularmente voy a seguir confinado, utilizando mascarilla, y sobre todo
actuando con sentido común, no me da miedo palmarla, sin embargo tengo respeto
al sufrimiento en general y pienso que un rato entre una aglomeración de gente
es un método propicio para que el contagio se propague, máxime cuando no se ha
inventado ningún remedio, ninguna vacuna, no se ha encontrado nada que lo mate,
por qué, si hemos estado tantos días encerrados, no podemos ser un poco
sensatos y aguantar un poco más, por qué no salimos protegidos, no tanto por
nosotros sino por los demás, espero que el virus sea más consciente que
nosotros y no actúe con toda la virulencia de estos días atrás, si es así, los
paseos, las charlas, las cervezas en el bar… nos van a costar muchas vidas más
y bastante pobreza. Seamos serios y respetemos la maldad del virus aunque sólo
sea por miedo a que un semejante sufra, aunque me da que el dolor de otro nos
importa poco. No se acabó, tenedlo claro, no se acabó porque cada día hay
muchos contagiados, muchos muertos, mucho sufrimiento… ya sé que la población
es así, prefiere creer que el “espíritu santo” existe, pero obviar que un bicho
aislado, visto y estudiado seguirá haciendo destrozos entre todos, entre los
más débiles más estragos, pero que a alguno, no tan débil también se lo lleva
por delante.
Bajemos a la calle sin protección, de todas maneras no nos
vamos a extinguir, somos tantos. El sentido común y el respeto será quien menos
contagios origine, de momento es la única medicina que han encontrado los
científicos de todo el mundo.
A. Hinarejos
sábado, 2 de mayo de 2020
VÍDEO AGRADECIMIENTO ASISTENTES PERSONALES.
¡Ya tenemos el vídeo montado y subido a las redes!
miércoles, 15 de abril de 2020
¡¡Y en el retrete del trabajo, qué!!
En el congreso de los diputados cada vez que interviene un
diputado aparece una persona, por lo general mujer, que limpia, desinfecta la
tribuna de oradores… mi pregunta es, en una empresa donde trabajen cincuenta,
cien, diez… personas, ¿Cómo lo hacen para utilizar el lavabo? Si por ley tiene
que respetarse una ley… ¿Cuál es la de los lavabos, cómo se desinfectan, se ha
de ir de casa mentalizado de que no se podrán utilizar? ¿La empresa dispondrá
de una persona para tal efecto? En ningún medio de comunicación hablan de este
tema, un lavabo es el espacio donde más contagios se pueden producir, sin
embargo hablan de mascarillas, de lavarse las manos, de respetar un metro y
medio de distancia… pero del retrete nadie aconseja nada; en una jornada de
ocho horas una persona no puede estar sin hacer sus necesidades biológicas ¿Cómo
lo hacemos? ¿Respetamos todo pero esto da igual? Creo que es un tema bastante
importante como para que los expertos lo trataran públicamente dando algún
consejo.
El contagio del Coronavirus ha demostrado que es muy fácil y
todas las medidas son pocas, de nada sirve taparnos la boca, lavarnos las
manos, respetar un metro y medio… si utilizamos todos el mismo váter sin
desinfectarlo cada vez, espero que algún día comenten en los medios de
comunicación algunas medidas básicas para utilizar el retrete mucha gente, sin
miedo a contraer el Covid19, porque si no por muchas mascarillas que nos
pongamos habrá contagios.
Esperemos que el sentido común de la gente sea suficiente
ante la falta de explicaciones por parte de los expertos.
A.Hinarejos15-04-20
viernes, 10 de abril de 2020
Covid19.
Según expertos con el cambio climático la vida del ser humano
en la Tierra se extinguiría en treinta,
cuarenta años, para el año dos mil cien quizá sería imposible vivir en ella o
con muchas dificultades. El Covid 19 ha roto todos los esquemas, el cambio
climático está remitiendo por culpa o gracias al coronavirus, no es que me
alegre, sin embargo pienso que los que dirigen el timón de la vida en todos los
sentidos lo hacen mal, tan pésimamente que no sólo matan la existencia de los
demás si no que sin darse cuenta están cavando su fosa, la vida en general
necesita oxígeno, la de aquel que hace
de timonel también, y si piensa lo contrario lo único que está haciendo es
desertizar su parcela poco a poco, me entristece que tenga que ser el miedo el
que nos obligue a darle un respiro al sistema tan esencial que tenemos para
disfrutar de un ecosistema en la órbita exacta para seguir aquí, buscamos otras
tierras a través del espacio semejantes a nuestro planeta y sin embargo cual
bacteria de la lepra dejamos sin vida poco a poco al nuestro. En tres meses el
aire se está volviendo respirable, el agua potable, y el cambio climático
aminora. No somos capaces por si solitos, sin miedo a nada, de comportarnos con
sensatez sin derrochar planeta, no tenemos cabeza para cambiar no solo al
timonel si no a nosotros mismos para cuidar un poquito de nuestra casa, el
coronavirus nos ha asustado, espero que además también nos haga más humanos, más
conscientes de que en el infinito del universo la Tierra es minúscula y para
disfrutar de ella tendremos que mimarla como al ser más amado.
Abrí los ojos y sólo vi muros y miedos y calles vacías, y no
vi aviones y muy pocos coches… y entonces comprendí que no hace falta producir chismes
para ser persona, que no hace falta consumir planeta para ser persona o quizá
sí, tal vez tenemos que ser menos racionales y más humanos, menos humanos y más
sensatos… quizá de vez en cuando necesitamos sentir miedo para poder disfrutar
de lo más sencillo, intentar vivir sin dilapidar la pequeñez enorme de nuestra
casa, la Tierra. Quizá el Covid 19 nos está advirtiendo, quizá el Coronavirus
nos quiere demostrar que de vez en cuando darle un respiro al Planeta es
posible.
A.Hinarejos
10-04-20
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









