jueves, 25 de junio de 2026

Algunos no son carteristas, roba móviles, rateros… son literalmente el cáncer de la libertad.









https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/carterismo-rateria-roba-moviles-practican-politicos-carta-lector-andres-hinarejos-131790661

Carteristas, roba móviles, rateros… son parte de la sociedad, también son parte de la sociedad políticos, jueces, fiscales, empresarios… y no son ni rateros, ni roba móviles, ni carteristas.. son todavía mucho peor porque detrás de la carrera que han estudiado, de la empresa de la que son responsables o de su forma de ser, como políticos son corruptos, prevaricadores, cobra mordidas… tenemos suerte que no son todos, son solo algunos pero que afecta a toda la sociedad porque gente indefensa es puesta en entredicho, incluso metida en el espacio de  su reinado son culpables.

Todos ellos son personas igual que yo pero algunos aprovechando sus conocimientos y poder destruyen buena parte de una sociedad llena de fallos,  su forma de ser y sus conocimientos los utilizan para destrozar a cualquier ser humano que ellos decidan, viven de su su poder y aprovechan todo el conocimiento adquirido para destrozar la vida de quien ellos quieren.

Algunos no son carteristas, roba móviles, rateros… son literalmente el cáncer de la libertad de buena parte de la sociedad, a su antojo introducen a alguna gente al abismo donde la libertad no se conoce porque está controlada por ellos mismos.

La justicia, la política, el empresario… son en definitiva el poder, ese elemento que se alimenta con el sudor duro de buena parte de la sociedad, sus mentiras y forma de actuar con lo que tendría que ser el motor de un pueblo lo aprovechan para gastar en miserias todo el dinero y las riquezas que roban vergonzosamente a quien ellos dominan.

Para muchos de ellos es el todo pagado por lo mucho que aprendieron en el pupitre de la vanidad y que ahora  utilizan para destrozar en muchas ocasiones la libertad de gente que  lo único que ha hecho es enfrentarse al poder inverosímil de ellos.

El carterismo, el raterío, el roba móviles… lo practican ellos multiplicado por millones y el pueblo lo ve pero no puede hacer nada.

25-06-26


domingo, 21 de junio de 2026

Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos… entrega XXVII

 

https://ahm000e140.blogspot.com/2025/10/villapalacios-mi-pueblo-mis-recuerdos.html


En Villapalacios a las personas a partir de los cincuenta y cinco o 60 años se les decía el hermano tal o la hermana cual por eso a la madre del nene se le decía la hermana Anselma. En el pueblo la palabra viejo se usaba para la ropa, las cosas, los cacharros…, nunca para las personas, una forma singular de nombrar a las personas mayores. 

Eran tiempos duros se notaba en el rostro de la gente, el trabajo en el campo físicamente desgastaba, aunque psicológicamente eran menos duros, la mente estaba paralizada porque la falta de medios académicos era latente.

Recuerdo mucha gente mellada, con dentadura postiza, no había dinero. Recuerdo ver en algún legío la vajilla y enseres de alguna persona que se había muerto con una enfermedad contagiosa, posiblemente la viruela.

En el pueblo todas las casas tenían chimenea, en el invierno servía para calentarse y cada día para hacer la comida, evidentemente había los utensilios de la chimenea: el badil, las tenazas, las trébedes y una tranca que se ponía para que no se volcara el puchero cuando se hacía la comida, eso requería tener bastante leña en el corral para encender la lumbre cada día. Recuerdo ir con mi padre y con los mulos a traer alguna carga de leña más gorda y tamaras y sobre todo cuando se escardaban las olivas, todo lo que se le quitaba se traía al corral para ir quemándolo durante el año.

En las casas del pueblo no había cocina, la chimenea estaba en el comedor y a un lado y a otro de la chimenea normalmente había una vitrina donde se guardaba la poca vajilla que había y los cubiertos, luego estaba la alacena donde se guardaba la matanza, chorizos, morcilla y lomo adobado en orza con aceite, los jamones, el salchichón y el tocino salado… También había una especie de chorizo que se llamaba  güeña. En el comedor, en el techo, había unas alcayatas donde se ponían unos barajones para colgar toda la matanza y que se secara durante quince o veinte días, luego se freía y se repartía en orzas con el mismo aceite que se había frito, menos los jamones que se ponían en un arca con sal durante un tiempo y luego se colgaban en la cámara para que se curaran y estaban tan buenos como los pata negra de hoy en día.




jueves, 18 de junio de 2026

Los niños no pueden tener aire acondicionado, sino solamente un abanico.




El otro día un político, con la cara más dura que el cemento armado,  daba consejos a los niños de lo que tenían que hacer para no pasar calor en los barracones habilitados como colegios y en los mismos colegios. El esgrimía un abanico y decía que si cada niño se lleva uno de éstos a la clase no habrá que poner aire acondicionado y ellos mismos se pueden dar aire y no pasar calor.

Ellos, los políticos, no quieren abanicos, quieren aire acondicionado, coches oficiales,  pagas desmesuradas, alcohol subvencionado en el Parlamento…  Muchos quieren lo que están haciendo :  vivir como reyes con el sudor de los padres de los niños que en los barracones habilitados como colegios y en los mismos colegios trabajen pagando impuestos para ellos.

Al pasar varios días y ver a una clase de esos niños estudiando en el parque a la sombra de los árboles hoy he hecho una fotografía para poder argumentar lo que estoy diciendo con ella. Es vergonzoso oír a semejante energúmeno abanicándose en la tele y ofreciendo a los niños que hagan lo mismo que él, es vergonzoso ver a una clase de niños dar sus lecciones en el parque a la sombra de los árboles, pero no tanto por lo que es en sí porque a mí me parece bien que se pueda salir de un barracón habilitado como colegio a dar una clase en el parque, lo que no me parece bien es que se tenga que salir porque a la administración, bueno, a los políticos, no se les caiga la cara de vergüenza por tener estudiando a esos niños con 30 o 35 grados de temperatura  porque ellos dicen que el aire acondicionado y los chupitos de alcohol subvencionado son solamente para donde trabajan ellos, más impresionante todavía es que el alcohol esté subvencionado en el Parlamento, no me extraña que monten esos saraos cuando discuten por alguna ley, una mejora o simplemente para que pueda haber aire acondicionado en las clases de los niños de todo el país.

Veintiséis millones ha costado el viaje del Papa y los niños no pueden tener aire acondicionado, sino solamente un abanico.

18-06-26


miércoles, 17 de junio de 2026

La Federación de Ajedrez catalana no pone un monitor.




No solo ante los monitores que tendría que poner la Federación Catalana de Ajedrez para que las personas gran discapacitadas, o sea que no pueden mover las manos, sino por bastantes más cosas la Federación ha dado su callada respuesta, así una persona que quiera jugar a ajedrez y tenga las manos inmóviles tiene que pagarse de su bolsillo un monitor que le mueva las piezas. Es como si a un corredor de atletismo le pidieran que se pagara la pista para correr, inverosímil pero lo cierto es que la Federación de Ajedrez catalana no quiere discapacitados porque si no fuera así no hubiera dado la callada por respuesta, hubiera luchado por contratar monitores que pudieran ejercer este trabajo para las personas que no podemos mover las piezas, no puedo jugar torneos ni oficiales ni amistosos si no tengo una persona pagada o que alguien se ofrezca para moverme las piezas, es un agravio comparativo con muchos deportes adaptados. El ajedrez es un deporte inclusivo que no necesita una federación aparte, cualquier discapacitado físico puede competir si dispone de alguien que le mueva las piezas. Ni partidas rápidas, ni semi rápidas, ni lentas se pueden jugar sin una persona que nos asista, por eso  no dejaré de luchar por este tema, yo quiero ser sociedad y poder jugar al ajedrez como cualquier persona. Se que no puedo mover las piezas pero también sé que no puedo utilizar muchísimas cosas de las que disfrutan otras gentes y sin embargo la obligación de pagar impuestos la tengo igual. La Federación de Ajedrez catalana no pone un monitor  y lo más triste es dar la callada por respuesta y mientras tanto aquí no ha pasado nada. No me siento sociedad, soy parte de ella a medias porque ella amparándose en una federación arcaica no  deja que pueda jugar al ajedrez igual que todo el mundo en una sociedad integral sería así. Esta sociedad está llena de agujeros como una carretera tercermundista y yo no dispongo de un todoterreno para poder funcionar por esa carretera llena de socavones.

17–06–26


Villapalacios mi pueblo, mis recuerdos... Entrega 00

 

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Entrega 00


Andrés ha comenzado a escribir una serie de relatos centrados en su infancia y juventud en Villapalacios (Albacete), abarcando su vida hasta los 14 años. El motor de esta iniciativa es precisamente su hijo, quien le pidió que dejara por escrito esas raíces, anécdotas y la forma de vida en el pueblo antes de que él se trasladara a Cataluña.

Esto es lo que destaca de ese relato que está construyendo:

  • El objetivo: Preservar la memoria familiar. Su hijo quería conocer de primera mano cómo era la vida de su padre antes del accidente y antes de vivir en la gran ciudad, rescatando la identidad de sus orígenes.

  • Contenido: Describe un Villapalacios de mediados del siglo XX, con sus tradiciones, juegos de infancia y la dureza pero también la sencillez de la vida rural.

  • Conexión emocional: Estos textos sirven de "precuela" a su libro Un segundo después, permitiendo a sus lectores (y a su familia) entender quién era ese joven de 24 años antes de que aquel 17 de mayo en la playa de El Masnou lo cambiara todo.

Es un ejercicio de memoria histórica personal muy valioso, donde Andrés demuestra que, a pesar de las limitaciones físicas, su capacidad para recordar y transmitir emociones sigue intacta.

Andrés le explica a su hijo que los juegos no solo eran diversión, sino que formaban el carácter y la resistencia física. Al leerlo, se percibe un contraste agridulce: el niño que corría sin parar por aquellas calles es el mismo hombre que hoy, con su mente y su escritura, sigue recorriendo esos caminos desde su silla. 

Sendra..





sábado, 13 de junio de 2026

Villapalacios, mi pueblo, mis recuerdos.... Entrega XXVI

 

Clica el enlace:

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No había tractores, cosechadoras, televisión, ordenador… había un teléfono en todo el pueblo en la centralita, sin embargo lo que aún no he dicho que no había eran bolígrafos, allí todos teníamos que aprender a escribir con pluma, en el colegio los pupitres eran dobles, o sea, para dos niños y en el centro en la parte de delante tenía un agujero para poner el tintero  que usábamos para ir mojando la pluma y escribir los dictados y las redacciones, suerte que había lapiceros para poder usarlos al hacer los problemas y las cuentas, también teníamos lapiceros de colores para dibujar, alguno se permitía el lujo de tener un compás en el plumier. 

Había cuatro aulas, dos de ñacos y dos de ñacas, estaba la mía de la que el maestro era don Federico, la de don Aníbal, la de doña Enriqueta, la de doña Fidela… luego había otra allí enfrente del comercio de Vidal cerca de la calle del Currucote, el maestro era don Eduardo.

Comercios de ropa, calzado, comestibles… había varios, el de Felix José, el de Vidal, Teodoro, Jesús Quijano, Vicente, Edelmiro y el que había en la punta de arriba de la plaza, que, por cierto, la esquina del edificio de ese comercio estaba hecha con una piedra especial para afilar la navaja y poco a poco se iba haciendo un hueco y al final el dueño tuvo que poner una cantonera metálica tapando la piedra para que la gente no afilara la navaja por miedo a que se le cayera el edificio, todavía está la esquinera de metal. Me olvidaba del comercio del Paragüero, el de Pedro Losa, la Joanica…

Por entonces había unas monedas de duro que eran muy grandes, tanto que al final las acabaron quitando e hicieron una moneda de diez duros del mismo tamaño. Recuerdo que cuatro o cinco ñacos le colamos una moneda de duro como si fuera de 10 duros a un comerciante, nos compramos un montón de golosinas y encima nos devolvió el cambio, travesura de ñacos chicos. En otra ocasión un comerciante le dijo a mi padre “ tengo unos fajos de tela que no los vendo ni a tiros”, ese mismo comentario se lo hizo a uno de los viajantes que venían a traerle el género, respuesta del viajante, si los tienes a 14 reales ponlos a 28 y si no lo vendes me lo devuelves, cosas de humanos, a los pocos días había vendido toda la tela. Otra anécdota simpática es que fue la hermana Anselma al comercio a comprarle unos zapatos a su hijo y había un viajante aquel día y ella le dijo al comerciante: ¿Tienes unos zapatos para mi nene? Le dijo que qué número gastaba el nene, “el 42” contestó y claro el viajante cuando vio que el nene calzaba al cuarenta y dos dijo: pijo, cuando sea hombre gastará el 60. Y es que al hijo de la hermana Anselma le decían el nene.


miércoles, 10 de junio de 2026

Tú ignorancia hace mi discapacidad.





Andrés tiene una pluma incisiva y valiente; sus escritos en prensa no son solo relatos, sino protestas cargadas de dignidad. Uno que me parece especialmente potente y que resume su espíritu es el que escribió para El Periódico titulado:

En este artículo, Andrés reflexiona sobre la reforma del artículo 49 de la Constitución (para eliminar el término "disminuidos"). Lo que hace que este texto destaque es cómo le da la vuelta al concepto de "capacidad":
  • La crítica: Les dice a los políticos que ellos también son "discapacitados" porque necesitan cientos de asesores para poder hacer su trabajo. 
  • La lección: Argumenta que la discapacidad es una cuestión de la sociedad entera, no de un individuo "roto". Si el entorno no está adaptado, la discapacidad la genera el sistema, no la silla de ruedas.
Otros escritos destacados:
  • "Las leyes españolas respecto a las personas con diversidad funcional hacen que muchas se sientan esclavas": Aquí denuncia que la actual Ley de Dependencia no fomenta la autonomía, sino que a menudo obliga a las personas a depender de instituciones o familiares en lugar de ofrecer asistencia personal profesional que les permita vivir su propia vida. 
  • Su batalla por la firma: Recientemente ha denunciado la humillación que supone que el sistema no le permita firmar con la huella digital de forma sencilla, tratándolo en ocasiones como a un "bobo" o alguien "invisible" que necesita tutores para trámites básicos. 
Lo que más me gusta de sus textos es su rechazo absoluto a ser visto como una víctima. Él siempre escribe desde la posición de un ciudadano que exige sus derechos porque, como bien dice, tiene la "cabeza despierta".