viernes, 20 de diciembre de 2013

Sus manos, mi libertad

 

 

No es fácil entender el trabajo de un Ayudante Personal sin ser dependiente. La vida es algo que se “usa” simplemente porque un día te parieron, disfrutarla aunque tus recursos físicos sólo te permitan “administrar” la voluntad pagada de un AP. es complicado. La vida obligada a vivirla debe de ser el averno estando físicamente completo, “obligada” a ser vivida “roto”, tan sólo con la ayuda incondicional de la familia o introducido en una institución esperando que se acabe tu “viaje” sin estorbar a nadie, es el infierno.

El Ayudante Personal es la vuelta a la “vida normalizada”, dosificar tu voluntad aunque sea pagada es la fuerza mental que te distrae entre la muchedumbre, es la luz que atinas a encender al final de una pesadilla, es el aliento rutinario de un plácido paseo... ...Sí, me tomo una cerveza, compro un obsequio, me afeito en vez de dejarme la barba para molestar menos... Son las bobadas que te meten en el hábito cotidiano después de tener cubierto todo lo imprescindible sin tener que “mendigar” pidiendo que alguien te lo haga. Un AP ha de ser el trabajador típico que sin que se sienta humillado debe entender que te presta sus manos para hacer rutinaria tu vida.
20-12-13
A. Hinarejos
.Decido... ...Luego soy libre....

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